El problema de la Decé, es la Decé

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El lunes de la semana pasada la Democracia Cristiana realizó un Consejo Nacional extraordinario, donde se evaluó los términos de permanencia en la Nueva Mayoría. Hace un par de días atrás, otros miembros de la misma, levantaban una nueva propuesta de partido nacional y popular. Y ya a partir desde hace varios meses, un grupo con no menor relevancia, ha llevado desde su tribuna actos aparejados a la conducta típica por la cual la historia ha juzgado a los Demócratas Cristianos.

En su génesis la Decé pregonó la justicia social como bandera, la educación pública y universal como principio social básico. Lideró los procesos de transformación más grandes en la historia de Chile, como la reforma agraria y la chilenización del cobre. Incluso apoyó el golpe militar, pero al igual que Allende y Chile entero, nadie esperaba que Pinochet se quedara 17 años.

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Es decir, algo ha aportado la Democracia Cristiana a la historia de Chile. Aunque, y sin ir más lejos, no sé que aporta en este momento de la historia de Chile.

En una reunión con camaradas,oí a un viejo e importante amigo decir, “la Democracia Cristiana nació para cambiar el mundo, no para moderar reformas”.
En la Decé algo huele mal, o quizás alguien quiere que huela mal. Es normal, como partido grande y centralista, cuando éste estornuda,sus variantes regionales se enferman. El reflejo de esto es que la unidad al interior del partido es un hecho sujeto a una gran duda, y que una vez más esa misma, de la cual el Presidente Ignacio Walker creo que estaría contentísimo si se materializara en una próxima elección de directiva nacional. No es nada más que un supuesto electoral.

10410866_10203884132840936_4404266258344710581_nLas regiones han sido olvidadas, desde el trabajo histórico de camaradas fundadores de la Democracia Cristiana en el norte de Chile, tales como Eduardo Frei- Montalva en Iquique, Radomiro Tomic y Bernardo Leighton en la región de Antofagasta,la costumbre partidaria a optado a que la meritocracia, se mida según la capacidad de negociación, y de ahí la directa derivación de los Tecnócratas Cristianos como Seremis o directores de servicios. Después de tanto a nadie le parece raro, que el partido ya no participe en sindicatos, se haya reducido en juntas de vecinos y que por tanto,al mismo tiempo a nadie le parezca raro que los camaradas Gutenberg Martinez y Ricardo Hormazábal aparezcan hoy, después que por cuatro años guardaron silencio.

La juventud se ha conformado con la mezquina dependencia de los distintos lotes al interior del partido, situación por la cual la libertad expresión y accionar se limita estrechamente a la dependencia y retribución nacida a partir de los vínculos creados entre cada unos de los miembros de ella y es así como la consecuencia del ser y servir como político se convierte en una utopía que añora el actuar de aquella juventud falangista que fraccionó al partido conservador, y lideró uno de los proyectos globales más transformadores en la historia de Chile,la revolución en libertad.

La Decé tendrá a partir de esta realidad, nada más que tres opciones; se quiebra y quienes lo desean se irán con la derecha, se renueva y resuelve sus complejos que lo alejan cada vez más de la NM, o sencillamente desaparece.