Dentro de las problemáticas más relevantes de la región en los últimos años, podemos indicar los siguientes tópicos: recursos públicos, políticas habitacionales, voluntades políticas, promesas, y avances. En entrevista Pablo Iriarte, ex dirigente estudiantil, y actual Consejero Regional de la Provincia de Antofagasta y Presidente de la Comisión de Vivienda del Consejo Regional, nos cuenta su opinión sobre el tema.

¿Ante esta problemática evidente, qué factores crees tú que hoy tienen a la región con un déficit habitacional tan alto?

Lo primero que esta claro es que somos una región distinta: la alteración económica que la minería ha generado en nuestra región entregando cifras totalmente engañosas, como por ejemplo, que en Antofagasta el promedio de ingresos por hogar es de casi 1,5 millones de pesos, han dado paso a una inmensa deformación de nuestro mercado inmobiliario, dando espacio a lza especulación y también a que los valores de la mano de obra para la construcción, compras, e incluso arriendo de viviendas sean extremadamente más altos que en otras regiones, finalmente eso tiene su repercusión en que con un subsidio es difícil construir como en Santiago, por ejemplo.

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Pero existe otro tema no menor, y en eso soy muy categórico, y esto tiene que ver con las decisiones políticas que se toman; y en ese sentido se cometió un error muy grande durante el gobierno de Sebastián Piñera, siendo él quien definió que los terrenos del Estado no podían ser transferidos gratuitamente al SERVIU, si no que todo lo contrario, vendiéndolos “al mejor postor”, debiendo el propio SERVIU competir con los empresarios e intentar comprar terrenos; si eso no es poner en el centro a los empresarios que especulan con el suelo y no a las miles de familias sin casa, que alguien me explique qué es.

¿Pero cuál es la diferencia hoy?

Lo primero que hay que reconocer es la decisión política de este gobierno de poner fin a la venta de terrenos cuando el objetivo sea construir viviendas sociales, por esta razón Bienes Nacionales ya ha transferido directamente al SERVIU una gran cantidad de hectáreas. Esto no es menor, porque cuando estos se vendían habían dos opciones; o las familias debían ir con el subsidio a buscar a alguien que quisiera vender una vivienda usada en ese valor, lo que fue un gran fracaso y la mayoría terminó con “el subsidio en la mano”; o bien, poder concretar un proyecto habitacional ocupando parte del subsidio para solucionar las complejidades o la falta del terreno, eso derechamente era afectar a la calidad de la vivienda.

Pero por otro lado, a través de la Comisión de Vivienda, aprobamos un convenio entre el Ministerio de Vivienda y el Gobierno Regional, en el que básicamente nos preocupamos de que la totalidad del valor del subsidio, que a propósito subió su valor en la región, se destine en la construcción de viviendas o departamentos, mientras que con los recursos aprobados en el CORE podamos preocuparnos de urbanizar, habilitar o incluso comprar si es necesario terrenos para el desarrollo habitacional, y además financiar mejores entornos, como áreas verdes, cierres, equipamiento social o deportivo dentro de los conjuntos, la esencia de lo que hemos hecho con el MINVU en la región, es que no sólo las viviendas deben ser de mayor calidad.

¿Pero en lo concreto existen resultados?

Hoy comenzamos a dar solución a algo que se venía arrastrando hace muchos años. Sólo como dato: en la región hay un déficit de cerca de 14.000 viviendas entre los sectores más vulnerables y medios, por lo que el desafío es enorme. Quiero agregar que durante toda la administración de Sebastián Piñera, en la comuna de Antofagasta se construyeron 88 viviendas y departamentos, y cerca de 600 en la región; además se entregaron cientos de subsidios que sólo quedaron en eso, en un papel. Hoy gracias a la decisión política de no vender los terrenos y el convenio que aprobamos en el CORE, puedo decir felizmente que más de 1.000 personas han recibido su vivienda en la región, existen en construcción cerca de 2.000 más, y además 2.000 soluciones más comienzan este 2017 su diseño, el horizonte a mediano plazo es que gracias a este convenio se puedan entregar cerca de 8.500 soluciones habitacionales en toda la región, las cuales incluyen a sectores vulnerables y medios.

¿Qué viene ahora?

Lo primero, no hay que ser autocomplacientes: debemos seguir profundizando las políticas habitacionales para las regiones, sobre todo para la nuestra. Lo concreto es que hay que avanzar y no permitir que se retroceda ni un milímetro, siempre transmito lo mismo, no da lo mismo quien gobierne, entre alguien que prefiere que las inmobiliarias y la especulación en vez de miles de familias hay una diferencia extremadamente enorme, lo importante es que hoy comenzamos a devolver la confianza a miles de familias que pensaron que nadie se haría cargo del tema habitacional”.

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