Patos yecos abandonan la Avenida Brasil

Profesor Carlos Guerra con uno de los ejemplares capturados.

Tras una semana de emplear las redes niebla con las que el municipio y el Centro Regional de Estudios y Educación Ambiental de la Universidad de Antofagasta (CREA) capturaron 20 ejemplares de la controvertida ave, los árboles del Parque Brasil lucen completamente vacíos.

Así lo consignó el profesor Carlos Guerra, a cargo del Plan de Seguimiento y Manejo del Cormorán Negro impulsado por la Municipalidad de Antofagasta, quien coordina actualmente un nuevo trabajo de censado, explicando que la situación actual se debe a la fuerte “memoria de disturbio” que poseen los animales.

“Las tasas de captura son bajas porque las probabilidades de que un ave se dirija exactamente a la red son azarosas. Sin embargo, estamos sobre la norma que indican los investigadores, porque revisando la literatura científica de otros países hay, por ejemplo, una tasa de captura en tres años de 115 cormoranes o incluso de un ave cada tres horas”, acotó el especialista, quien detalló que mientras el CREA desarrolla postes proyectantes para continuar usando las redes de niebla, seguirá monitoreando el retorno o un posible traslado permanente de los ejemplares.

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La alcaldesa Marcela Hernando por su parte recalcó que a dos semanas de haber comenzado las capturas se está cumpliendo el objetivo de proteger los espacios públicos y puntualmente la higiene y la tranquilidad de los vecinos que asisten en familia al Parque Brasil. “Lo importante es que estamos marcando un precedente en Chile en la forma de resolver este problema, ya que no estamos eliminando a la especie, como se ha hecho en ocasiones anteriores, y tenemos la venia de la Autoridad Sanitaria y el SAG en este plan de control”, resaltó la edil.

Comportamiento y acciones futuras

Acorde a lo informado por el CREA, el Cormorán Negro, definido como un ave guanera está fundamentalmente marcado por su “potencia gregaria”, lo que facilita su rápido poblamiento en áreas sensibles de la ciudad. “No obstante, los pájaros tienen una buena memoria respecto del disturbio, lo que los distingue de otros animales. Por ejemplo, cuando hacemos captura en un árbol o un sector determinado baja automáticamente la tasa de uso de esa percha por varios días. El agua no los altera, pero al llenar con helio unos globos los pájaros entran en pánico y escapan”, describió el profesor Guerra.

Por otro lado, el académico explicó que los individuos en cautiverio se encuentran en perfecto estado, destacando una fuerte agresividad entre ellos: “Estamos dilucidando qué segmento de la población es el más problemático, mientras estamos separando a los ejemplares más débiles”.

Además de instalarle a los cormoranes aparatos de seguimiento GPS una vez liberados en poblaciones silvestres, el CREA planea liberar dentro de la ciudad un par de aves con dispositivos de radio BHF para analizar su desplazamiento intraurbano.

Los interesados en reportar la llegada de nuevas poblaciones de cormoranes a parques, plazas o un sector residencial deben notificarlo inmediatamente al número 637030 – 637032 o escribir a director.crea@uantof.cl