La Plaza Colón de Antofagasta se tiñó de rojo recordando la sangre de los asesinados por la dictadura

Una vistosa intervención realizaron durante la jornada de este miércoles 11 de septiembre organizaciones sociales y políticas de Antofagasta en conmemoración a los 46 años del Golpe de Estado que dio inicio al periodo de la dictadura militar.

En pleno centro de la capital regional, los participantes tiñieron de rojo la Plaza Colón, ubicada frente al edificio de la Intendencia Regional, uno de los 44 centros de detención y tortura que existieron en la zona.

Los asistentes explicaron que con ello se busca recordar a las víctimas de las detenciones ilegales, torturas, asesinatos, desapariciones y exilio, además de los exonerados políticos, considerando que a 46 años en varios casos aún no existe justicia ni reparación.

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La región de Antofagasta no estuvo ajena a los casos de tortura, ejecuciones sumarias y cobardes asesinatos a sangre fría que se registraron en diferentes puntos de la capital regional durante ese día y también en los posteriores, producto del paso de la denominada “caravana de la muerte”.

Tal como aconteció en la mayor parte del país, en la región de Antofagasta no existió mayor resistencia a la intervención armada, existiendo personas que incluso se presentaron de forma voluntaria al llamado que realizaron los militares mediante insertos en los diarios cómplices del régimen (y que fueron los únicos autorizados a seguir funcionando), para que los partidarios del gobierno derrocado de Salvador Allende se presentaran en los cuarteles de Carabineros o el Ejército.

Un llamado que significaría la sentencia de muerte para muchas de esas personas. Algunos desconfiaron y comprendieron que era el comienzo de la persecución política, por lo que lograron refugiarse en embajadas o consulados, mientras que aquellos que se entregaron, fueron apresados.

En el norte de Chile la misión partió el 16 de octubre de 1973, recorriendo las ciudades de La Serena, Copiapó, Antofagasta, Calama, Iquique, Pisagua y Arica. El saldo de muertos fue de 71 personas. El regreso definitivo a Santiago tuvo lugar el 22 de octubre de ese año.

Los asesinos actuaron desprovistos de toda humanidad, ciegos por una arraigada ideología de ultraderecha anticomunista. En varias ocasiones hirieron a los detenidos con corvos antes de fusilarlos. Posteriormente las víctimas eran enterradas en tumbas sin inscripción.

Años más tarde, el ex general Joaquín Lagos Osorio -Comandante de la Primera División del Ejército y Jefe de Zona en Estado de Sitio en Antofagasta- explicó por qué no se habían entregado los cuerpos de los ejecutados a sus familias, Lagos explicó que le avergonzaba se descubriera la barbarie con que oficiales asesinaron a los 14 prisioneros de Antofagasta.

Los restos de algunas de las personas asesinadas fueron encontrados en 1990, en una fosa ilegal al norte del kilómetro 16 y medio de la ruta que une Calama con San Pedro de Atacama, sector donde actualmente se levanta un memorial.