Por qué se está relajando el cumplimiento de la cuarentena en Antofagasta

La región presenta números preocupantes pero aún así durante el fin de semana hubo familias completas en sectores con alta presencia de personas como la "Feria las pulgas". Mala gestión de la pandemia del gobierno, falta de apoyo a familias que no pueden confinarse, poca credibilidad de las autoridades y una peligrosa corriente de opinión en las redes sociales que niega el riesgo del virus basándose en teorías de conspiración, son algunos de los factores que pueden explicar este relajo en la percepción de riesgo sobre la enfermedad.

Antofagasta se mantiene en su segunda cuarentena desde el 24 de junio, con un buen cumplimiento ciudadano en general. Sin embargo, las cifras de contagios no mejoran demasiado y durante las últimas jornadas se ha apreciado un aumento de personas en las calles, a pesar de que el virus ha dejado al menos 541 muertes asociadas a Covid-19 en cinco meses.

Un ejemplo puede ser lo acontecido el sábado pasado, cuando la Seremi de Salud cursó un total de 60 Sumarios Sanitarios en contra de transeúntes que no tenían su permiso temporal de tránsito, en la popular Feria Pantaleón Cortés, más conocida como la Feria de Las Pulgas.

Infracciones que de acuerdo al Código Sanitario, pueden variar entre 1 décimo a las mil UTM. Fuertes multas que sin embargo parecen tener sin cuidado a algunas personas. En el caso del sector Feria Las Pulgas, la gran mayoría de los transeúntes no estaban portando sus permisos, según la autoridad sanitaria.

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Es más, en la fiscalización la Seremi de Salud junto con personal del Ejército observaron presencia de familias completas, con niños pequeños y personas de la tercera edad. “Varios de ellos se molestaron al momento de la fiscalización e inclusive argumentaron que no sabían que debían solicitar el permiso para asistir al lugar“, comentó Díaz.

¿Qué provoca este relajo?

Las razones que pueden explicar este descenso en el cumplimiento de la cuarentena y que algunas personas decidan salir a la calle sin autorizaciones sanitarias, pueden ser varias y de complejo análisis.

Entre ellas, es posible citar que la cuarentena en la región de Antofagasta tuvo la “letra chica” de ser aplicada en todo momento solo al radio urbano, pero no a las faenas mineras y complejos industriales en los alrededores, por lo cual muchas personas debían salir de todos modos a sus trabajos. Un factor que desde el primer momento redujo la credibilidad en las medidas sanitarias aplicadas por el Gobierno.

Por otro lado, los trabajadores informales se vieron impedidos de obtener su sustento diario y las ayudas del Gobierno llegaron tarde, al punto que incluso medios internacionales calificaron la gestión como “lenta y torpe”. Hace semanas la Universidad de John Hopkins incluyó a Chile entre los 20 países más afectados por la pandemia tanto en casos confirmados como en cuanto a personas fallecidas, lo cual ha afectado la credibilidad de las autoridades, que venía a mal traer ya desde hace meses.

Los balances a nivel nacional de la autoridad sanitaria consideran además mayoritariamente la situación de Santiago, por lo cual los pasos dados por autoridades de salud como el caso del plan “paso a paso” o hablando de desconfinamiento priorizando aspectos económicos, no reflejan necesariamente la realidad de la región de Antofagasta, pudiendo causar confusión en la población respecto a que “el riesgo ya pasó”.

Asimismo distintos autores afirman en una documentada columna publicada por Ciper, que para el gobierno chileno, la pandemia no es un problema sanitario, es parte de una política de mantener el liderazgo dentro de su coalición. Por esta razón piden un enfoque sanitario integral que incorpore no solo la atención de salud, sino también el apoyo social para que las personas en riesgo puedan confinarse cuando sea necesario. Cuestionan también que se hable de rebrotes, “mencionar rebrotes cuando aún hay regiones completas del país con un contagio en marcha es confuso y pareciera solo servir para alimentar la autocomplacencia gubernamental de la pandemia“.

La teoría de conspiración

A todo lo anterior, se suma la proliferación de una peligrosa corriente de opinión en redes sociales que toma como base la desconfianza en las cifras, pero la entiende en el sentido inverso al que revela la evidencia científica.

En lugar de asumir que las cifras que entrega la autoridad pueden ser más bajas que las reales, con la posible intención de matizar su incapacidad de controlar la pandemia o ser autocomplacientes con su gestión, lo que lleva a la necesaria conclusión de que el riesgo de contagio puede ser mayor; esta corriente de opinión basada en rumores de conspiraciones o videos de youtube, sostiene todo lo contrario: Se estarían informando más decesos por Covid-19 que los reales para intimidar a la población, por lo cual concluyen que el riesgo del virus es menor y que no es necesario seguir las recomendaciones sanitarias.

Incluso existen usuarios en redes sociales que repiten la frase “todos los muertos se hacen pasar por Covid“, ignorando por completo que en la región fallecen diariamente varias decenas de personas por diversas causas, a quienes se suman además los decesos por Covid. Pasan por alto también los testimonios del propio personal de salud, que puede dar cuenta de la realidad y gravedad de la pandemia.

Todos estos factores podrían ayudar a comprender lo que la autoridad sanitaria de Antofagasta define como una disminución o pérdida total de la percepción de riesgo respecto a que el Covid es una patología que no solo enferma, sino que también mata.

Pareciera que mucha gente sólo se preocupa cuando un familiar o ellos mismos, están conectados a un ventilador y en riesgo vital“, subrayó la autoridad de salud.

La región de Antofagasta presente a la fecha las cifras más altas de casos activos en el país, de acuerdo al 42º informe epidemiológico del Ministerio de Salud, donde se indica además que en los últimos meses se han registrado 541 muertes asociadas al coronavirus.