La pandemia del Coronavirus Covid-19 puso en suspenso la realización de las clases en todos los niveles a lo largo del país.

No es un misterio las ansias del Ministro de Educación, Raúl Figueroa, por retomar la actividad escolar presencial lo más pronto posible, sin embargo, tanto estudiantes, apoderados y profesores se niegan a volver a las aulas, prefiriendo las clases online.

Para conocer, identificar y profundizar la posibilidad del regreso a clases, hablamos con Antonio Cortés Núñez, destacado docente de Antofagasta, quien tiene una Licenciatura en Ciencias de la Educación y un Magíster en Liderazgo y Gestión.

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El rol de los padres y profesores

Al ser consultado sobre la realización de las clases por internet, el profesional respondió que “el proceso ha sido altamente complejo, sobre todo en los establecimientos de sectores socioeconómicos medios bajos y bajos, ya que la implementación de las clases online han estado subordinadas al uso de las tecnologías de la información y la comunicación”.

“Los apoderados, han tenido que jugar un rol fundamental en la ayuda para con los estudiantes y aunque su rol no es enseñar, como muchos han tratado de indicar, es el rol que siempre les ha tocado realizar, que es el de involucrarse en el proceso lectivo de sus hijos e hijas. El problema radica en que muchos apoderados no habían llevado este seguimiento antes de la pandemia, dejando a cargo de la escuela todo el proceso lectivo del estudiante. Siempre fue importante que los apoderados se involucraran en este proceso, preguntando a su hijo como ha ido en sus lecciones, preguntándoles como les fue y que les enseñaron. Escuchando activamente e indagando sobre como ayudar”, agregando que “desde el rol del docente, todos hemos debido apuntarnos a una serie inmensa de cursos que van desde como usar una computadora y las plataformas educativas hasta como organizar una clase con un nuevo curriculum educativo priorizado”.

La recepción de los alumnos

Los niños y jóvenes han tenido que acostumbrarse a las clases online, en ese sentido, el profesor antofagastino es positivo y puntualizó que “… da gusto ver como nuestros estudiantes han aprendido sus lecciones. Podemos ver a muchos estudiantes de primer año básico, leyendo sus primeras palabras o sus primeras oraciones. Podemos ver estudiantes mostrando sus experimentos en clases de ciencias. A grupos disertando por meet la historia de nuestros ancestros indígenas e incluso a un grupo de pequeños músicos siguiendo las instrucciones de su profesora para tocar el violín y hacer su primera presentación”

“Como docentes somos la primera línea de progreso de un país y no hemos bajado nuestras ganas de hacer un país mejor en base a la educación y no son pocos los estudiantes y las familias que han adscrito a este deseo. Hay cursos que han tenido participación del 100% de sus estudiantes y eso es un gran logro. Sin embargo, no es la norma, ya que se ha hecho muy difícil en general llegar a una participación del 50%. En este aspecto hay varias razones, entre ellas las que anteriormente nombre, pero también juega un rol fundamental el seguimiento que le ha podido hacer cada uno de los docentes a sus estudiantes y el compromiso de las familias para con el desarrollo escolar de sus hijos”, añadió.

Un recado para el Ministro y principales problemas

El profesional no dejó pasar la oportunidad para referirse a los dichos del Ministro Raúl Figueroa, aludiendo que “el Ministro ha indicado 3 pilares para la vuelta a clases que son seguridad, gradualidad y voluntariedad. El problema de cada uno es que en la seguridad depende de factores estructurales de la escuela o de comunicación con las comunidades, pero están lejos de considerar las características propias de los estudiantes. Los más grandes pueden entender mejor las reglas, aunque sigue siendo un riesgo en el proceso psicológico que están pasando los de 3ro y 4to medio, donde creen que nada les pasará a ellos, solo les pasará a los demás. Minimizan el riesgo de todo y así fácilmente podrían obviar algunas recomendaciones”

“Ni hablar de cuando los estudiantes deban almorzar. Existen dos opciones, el comedor, donde se alojarán una gran cantidad de personas, aumentando el riesgo de contagio o en el patio, en cualquier escalera o pedazo de suelo, donde deberán evidentemente sacarse la mascarilla. Y como almorzar solo no es nada entretenido, puede que lo hagan acompañados, aumentando así, nuevamente, el riesgo. Por último, la voluntariedad depende de la voluntad de los sostenedores y no de los profesores. Las familias, voluntariamente pueden o no llevar a sus hijos a la escuela, pero sabemos que hay familias que no tienen la opción de decidir ya que no tienen con quien dejar a sus hijos. Esto es una realidad en Chile, que no quita el hecho de que esos estudiantes que vayan a la escuela se exponen al contagio”, finalizó Cortés.