“No habrían eventos culturales relevantes en Antofagasta si no estuviera involucrada Minera Escondida”

Patricio Rojas, Secretario Ejecutivo de la Feria Internacional del Libro Zicosur, se refiere a los pormenores de la octava versión del megaevento cultural y también el rol del sector público y privado, comparando la visión de Minera Escondida con la ausencia de otras grandes empresas mineras presentes en la región.

Cuando pensamos en libros, arte y cultura en la región de Antofagasta, probablemente la primera palabra que se nos viene a la cabeza es Filzic.

La Feria Internacional del Libro Zicosur, megaevento cultural que abre sus puertas desde el 25 de abril al 6 de mayo y que además trazó la ruta para un importante circuito de eventos y actividades cuturales, hasta hace no mucho impensables para una ciudad como Antofagasta.

Conversamos en profundidad con Patricio Rojas, Secretario Ejecutivo de Filzic, quien nos cuenta todos los pormenores de la nueva versión y la importancia de haber logrado consolidar a la ciudad de Antofagasta como un polo de integración y multiculturalidad que trasciende las fronteras de nuestro país.

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Se integró hace tres o cuatro años el tema de la inclusión, y especialmente el tema de la inclusión en el sentido de que nosotros nos estamos convirtiendo cada vez más en una sociedad cosmopolita. Somos hijos de migrantes todos. Y nosotros creemos que la migración produce y genera un valor muy grande a la sociedad a la cual llega“, indica Rojas

-¿Cuales son las principales novedades de Filzic 2018?

-Lo primero, el plano de la Feria ha cambiado rotundamente. Hoy día ya después de siete versiones, en la octava tenemos claro que hay sectores que separar y poner en valor a cada uno como corresponde, por lo tanto, lo primero que va a encontrar la gente cuando venga a la Feria del Libro, el primer sector, el más relevante para nosotros que es el literario cultural, donde están todos los bienes literarios, es decir, librerías, libros, están puestos ahí, más algunos distribuidores de alguno que otro bien cultural, y las instituciones que también trabajan en este tema: Universidades, Ministerio de Cultura, fundaciones e instituciones que también trabajan directamente con temas de literatura y cultura.

Posteriormente va a estar el sector que hemos denominado “Comunitario”, donde son actores que van a ir a comercializar y a poner en valor bienes que no son ni culturales necesariamente, ni artesanía, artesanía entendiendo como el productor que toma la materialidad y la convierte en una obra. Puede ser distribuidores o productores de otro tipo de bienes, y quienes normalmente están asociados al emprendimiento. Ellos van a estar en un sector bastante amplio, propio, distintos al sector literario, y un tercer y último sector que es muy relevante, es el de los artesanos. La demanda por participar en el sector de artesanía es una cosa que a nosotros nos deja absolutamente consternados.  Buscamos que la Feria responda a la necesidad de poder ofertar sus productos, entendiendo que es multitudinaria, que viene mucha gente, también a nosotros nos llena de orgullo, y también nos produce una tarea tremenda de tener que ordenar y disciplinar este tema para que nadie se sienta que no estuvo considerado.

-¿Se puede decir que existe un antes y un después en materia de fomento a la lectura en Antofagasta gracias a Filzic?

-Sería atrevido decir que hay un antes y después, porque para que haya grados de lectura o grados mayores de comprensión lectora, de fomento y hábito lector, no solamente pasa por una Feria del Libro. Es un proceso que es permanente. Sí creo que hemos logrado incentivar a otras personas que son actores también de este rol del fomento lector, llámese colegios, profesores, que son los primeros que están en esta batalla, los niños y familias, que son los que tienen que tener el respaldo. Hemos logrado incentivar en que se generen mejores hábitos. En entender que el libro no es un bien que te asuste. El libro más bien es un bien que debiera ser parte de tu vida, porque todo buen lector siempre va a ser una mejor persona, va a ser un mejor ser humano, porque tiene capacidad creativa, tiene capacidad de imaginar, la gente que lee imagina y es muy creativa en todo lo que hace.

La gente creativa, sea lo que sea, en lo que se desarrollen en la vida, siempre son personas triunfadoras en general, por lo tanto, ese concepto hemos tratado de meter permanentemente en todo lo que hacemos. No sé si hemos logrado mejores hábitos lectores o no. Yo creo sí que en la Filzic hay un antes y un después en un tema de los grandes desarrollos de eventos culturales en la Región. No digo que gracias a nosotros hay grandes eventos, pero si nosotros mostramos un camino a seguir en términos de que era posible que en Antofagasta tuviera grandes eventos culturales, con mano de obra local, con todo lo que puede hacerse aquí en Antofagasta.

-¿Existe una deuda respecto a fomento de la industria cultural en la región de Antofagasta?

-Respecto del rol del desarrollo de la industria cultural, yo creo que estamos muy en deuda. No solamente en Antofagasta y en Chile. En general, Latinoamérica está en deuda. Pero en especial nosotros aquí en esta zona, que es una zona productora, el entendimiento sobre el tema de los eventos culturales es bastante básico. Hay que rescatar lo bueno y obviamente decir lo malo, en termino público y privado.

En termino privado yo creo que lo bueno es lo que hace Minera Escondida, y en esto no voy a esconder las palabras y espero que no me la censuren, pero creo que no habría ningún evento cultural relevante en la Región, ni evento deportivo, ni actividades comunitarias si no estuviera Minera Escondida involucrada como lo hace.

Tiene muchas deudas en otras cosas, probablemente, son cosas conversables, pero aquí no tendrían ni la Filzic, ni el festival de Cine, ni teatro a Mil, ni Puerto Ideas, ni ninguna de las actividades relevantes que se desarrolla por ejemplo en materia cultural si no hubiera una lógica de Minera Escondida de financiar sustantivamente esto, cosa que otras empresas no desarrollan. Es una gran deuda que tienen. Sacarle un poco de dinero a otras empresas, es una cosa que a veces llega a ser humillante, no entienden este tema y te pueden cortar en cualquier momento sin siquiera entrar a la reflexión de por qué lo hacen, entonces creo que hay un modelo que instaló Minera Escondida y sería muy interesante que otras empresas de igual o menor tamaño lo copiaran.

-¿Y en lo relativo al apoyo de las instituciones públicas, políticos?

En general lo político no convive con lo cultural. Una actividad cultural en general para el mundo político no es una actividad que le interese. A menos que sea un amante de la cultura. La cultura no te genera votos. La cultura no genera electividad de aquel político que siempre está pensando en la futura elección y que es súper valido, esa es la política. Para eso viven los políticos, para reelegirse y hacer lo que está pensando. Y la cultura no es un factor determinante a la hora de pensar, ‘sabes qué, yo voy a instalarme con la próxima elección”, porque el gestor cultural, el artista no son personas que están muy enfocados en términos políticos, que pueden estar dispersos con alguna cosa u odiando directamente a la política y no participando de ella, y en general el político lo que necesita es buscar lealtades, construir con esas lealtades un proyecto y esas lealtades se construyen básicamente de manera voluntaria.

Como sucede eso no somos parte relevante de las políticas públicas, y al no ser parte de estas políticas, normalmente los fondos, los dineros que destinan para que suceda aquello hace que compitamos las actividades culturales, da lo mismo el peso de una o de otra.  Tú puedes echar a competir a una persona que se decidió pintar un muro en su población, que es una actividad sumamente valida, con una actividad por ejemplo como la Filzic y guardando las proporciones hay una lógica de evento, hay una lógica distinta de lo que se está haciendo la junta de vecinos. Algunas pueden ser totalmente validas, pero no puedes tratarlas con el mismo mecanismo. No puedes entenderlas del mismo modo. Esos son partes de definiciones de políticas públicas que no hay.

En general la competitividad con la concursabilidad, que es la forma como entiende la política de repartir la plata para la cultura, genera bastante daño si tú no tienes claridad de cómo se hace. Permanentemente en instituciones como la nuestra, por ejemplo, estamos compitiendo de manera a veces ridícula con otras actividades, o a veces nos bajan porque generalmente la gente que decide, salvo la gente que está especializada en el Ministerio de Cultura, pero en gobiernos regionales, municipios, son gente que está muy alejada de la cultura. No entienden el tema y más bien lo siguen mirando con una perspectiva de una electividad futura y nosotros no estamos para eso.

-¿Existen casos en los cuales si se ha generado respaldo desde las instituciones públicas a la cultura?

-O sea, mira, casos individuales hay, y bastante interesantes. En general tiene que ver con el apego que tiene la misma persona hacia la cultura misma, si es un gran lector, si es un gran músico, un amante de la danza, del teatro, entonces ahí hay más o menos posibilidades de desarrollar. Lo que tiene que ver básicamente con la industria creativa, por lo menos se tomó una definición como estaba hace un tiempo atrás, y a través de Corfo hay una generación de ingresos para lograr algún tipo de incentivo. La industria creativa es una cosa muy relevante. En Europa es un tema que viene ya con harto recorrido y que se ha dado, y se ha entendido, que es una industria que genera empleabilidad, que genera comercialización de productos, pero con una identidad y un patrimonio propio de la zona donde se está desarrollando, lo cual es bastante interesante como industria.

La industria cultural y creativa tiene un tremendo desafío de aquí para adelante. Mostrar y demostrar que es capaz de sustentarse en el tiempo. Mostrar y demostrar que es capaz de generar empleos, de comercializar, de sobrevivir a facetas contra cíclicas que muchas veces han sucedido. Nosotros hemos salido de un proceso contraciclico en términos económicos, y la industria cultural y creativa sigue manteniéndose en los mismos estándares.

 Hay que creer. Las políticas públicas debieran hacer un incentivo para que la generación de que estos proyectos sean sustentables en el tiempo, para que el mundo privado también se involucre, especialmente la banca, que cuesta tanto bancarizar algún tipo de proyecto cultural o creativo.  Lamentablemente lo digo con toda franqueza, eso no es prioridad ni para este gobierno ni para los otros gobiernos tampoco lo fue. Hay políticos que se entusiasman y se interesan por este tema, pero una definición como política pública de Estado, en este minuto está muy al debe.

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-¿Cuales han sido las principales dificultades para llevar a cabo esta nueva versión de Filzic? ¿Se podría decir que es una de las más difíciles?

-De todas las versiones han sido un parto. Recordemos hace un par de años atrás cuando el CORE no nos aprobó los dineros. Igual hicimos la Feria del Libro contra viento y marea, endeudándonos, qué se yo. Siempre ha habido problemas. Me acuerdo hace cuatro años atrás cuando el Ministerio de Cultura decidió cambiar la metodología en la Ley de Donaciones. Dejó hecho todas las reglas, que eran bastante interesantes todo lo que se hizo, pero llegó el cambio de Gobierno, no alcanzaron a aprobar y esa cosa quedó en un status quo por mucho tiempo.  Nos afectó un montón eso a nosotros porque de uno u otro modo esa afectación que tuvimos implicó un atraso sustantivo.

Inventos como este, de esta envergadura, como la Feria del Libro, necesitan convivir y vivir con dos cosas: el aporte público y el aporte privado, y esas cosas necesitan certezas. El aporte privado, nosotros tenemos por un lado Minera Escondida que es el 75% de financiamiento de esta feria. De quienes no tenemos certeza es del otro 25%, que se reparte entre el mundo público y otros privados más. Lo público, porque por ejemplo este año que ingresó un nuevo Consejo regional, que yo estoy seguro va a tener una visión muy distinta a la que tuvo el anterior, especialmente en la Comisión de Educación, Ciencia y Tecnología que es la que ve los fondos del 2% cultura, ya están atrasados dos meses en presentar las bases para los fondos. Ya la feria del libro no puede cumplir con ese fondo,  entonces esas cosas siempre nos han afectado. Nosotros ya hemos dado prueba que hemos sacado el evento a cómo de lugar. Lo que necesitamos son certezas, y si la gente que tiene que tomar decisiones no te genera estas certezas, nosotros en algún minuto nos vamos a cansar.

-Hay quienes señalan, a la hora de justificar que no se prioricen recursos para cultura, que existiría una suerte de elitización del arte y la cultura. ¿Coincide con tales afirmaciones?

-140 mil personas visitaron la Feria del Libro el año pasado. El puro numero te desmitifica todo lo que pueden decir. Lo que pasa es qué es lo que consideras tu como consumo de arte. Hay bellas artes que en general están más asociados a un mayor grado de poder adquisitivo. No llega cualquier persona que va a comprar un cuadro de un pintor, no lo puede hacer cualquier persona, pero eso no es el fondo del desarrollo cultural. Tú, el poder acceder a bienes culturales como la lectura, que la lectura si bien es cierto, tiene un precio, y en términos de Latinoamérica, el precio más caro del libro es en Chile, pero todavía sigue siendo más barato comprar un libro que ir a comer al mall dos personas. Hay acceso a distintos bienes culturales que tú puedes por una u otra vía llegar.

Creo que en Antofagasta hace rato ya se ha entendido eso, porque los eventos culturales que se están desarrollando tienen cada vez más convocatoria de gente. Que una Semana de Arte Contemporáneo pueda decir que llegó alrededor de 15 mil personas, para mí es una locura. O sea, arte contemporáneo está asociado absolutamente a un tema elitista, porque hay muchas interpretaciones subjetivas de lo que son las obras. Que 15 mil personas vayan a ver y se impacten de eso es fabuloso.

Un festival de cine independiente como AntofaDoc que presente cifras de público también interesantes, desmitifica que el cine es solamente es ir al que está instalado en el mall y ver a Schwarzenegger, o ver a Vin Diesel. Ahí te muestra el cine de verdad, el cine que es arte, que es una expresión artística y va mucha gente, entonces esas cosas te ayudan a desmitificar, sumado como te digo con la Feria del Libro.

Nosotros como Feria del Libro también hemos rescatado al entender que con la multiculturalidad con la que se desarrolla la Feria del Libro, conviven, viven y se multiplican todas las actividades culturales posibles. Teatro, cine, danza, música, artesanía, emprendimiento. Eso te genera también un mensaje a la comunidad de que la cultura y los bienes culturales no están alejados de la gente común y corriente.

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