Número preocupante: más del 60% de las personas que padecen hipertensión en la región de Antofagasta no están diagnosticadas

En el marco del Día Mundial de la Hipertensión Arterial, el Servicio de Salud Antofagasta (SSA) encendió las alarmas debido al complejo escenario epidemiológico de la región, donde se estima que más del 60% de las personas que padecen esta enfermedad no están diagnosticadas. Las autoridades hicieron un llamado urgente a la comunidad a acudir a la Atención Primaria para realizarse el Examen de Medicina Preventiva (EMPA), advirtiendo que la detección precoz es la única vía para evitar complicaciones fatales como accidentes cerebrovasculares o infartos agudos al miocardio.

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Con el objetivo de abordar un escenario epidemiológico complejo en el norte del país, el Servicio de Salud Antofagasta (SSA) reforzó las campañas de sensibilización en el marco del Día Mundial de la Hipertensión Arterial. Esta patología presenta una alta prevalencia en la zona, pero su mayor peligro radica en que suele cursar de manera totalmente asintomática. La directora (s) del SSA, Fabiola Roa, advirtió que aunque la red pública cuenta con los fármacos y recursos para el control de los pacientes, el desafío principal es el diagnóstico temprano, ya que actualmente una parte importante de la población regional desconoce que padece la enfermedad al no presentar malestares evidentes.

A nivel local, las estadísticas revelan que la hipertensión afecta al 27.3% de los mayores de 18 años en la Región de Antofagasta. Actualmente, hay 42.995 personas bajo control en el sistema público, una cifra que representa apenas el 39.5% de la población total que se estima debería estar en tratamiento. En el lado positivo, los datos del SSA confirman que el 72.8% de los pacientes que se atienden regularmente se encuentra compensado, lo que ratifica la efectividad de las terapias médicas cuando existe un compromiso real y adherencia al tratamiento por parte del usuario.

Por su parte, Lilian George, referente técnica del Programa de Salud Cardiovascular del SSA, explicó que el proceso de confirmación diagnóstica en la Atención Primaria (APS) es riguroso y descarta tomas aisladas. Para diagnosticar formalmente a un paciente se requiere un “perfil de presión arterial”, el cual consiste en realizar al menos dos mediciones en días distintos. La profesional recordó que el sistema público ofrece de forma gratuita el examen EMPA para adultos y el EMPAM para personas mayores, dispositivos diseñados específicamente para pesquisar el aumento sostenido de la presión sanguínea —igual o superior a 140/90 mmHg— antes de que genere daños irreversibles.

El protocolo de abordaje integral establece que cualquier persona de 15 años o más que registre cifras persistentemente elevadas debe ser derivada a confirmación médica en un plazo máximo de 45 días. Al ingresar al programa cardiovascular, el usuario recibe el apoyo de un equipo multidisciplinario compuesto por médicos, enfermeras y nutricionistas encargados de guiar la modificación de hábitos de vida. La especialista advirtió que factores socioambientales propios de la zona, tales como los altos niveles de estrés, el sedentarismo y las dietas con excesiva carga de sodio, son detonantes críticos que deben ser combatidos de manera urgente en el entorno familiar.

Finalmente, la referente técnica del SSA enfatizó la importancia de reconocer las señales de una crisis hipertensiva, tales como dolores de cabeza intensos, visión borrosa o zumbido persistente en los oídos. Si una persona experimenta estos síntomas y registra una medición que supere los 180/120 mmHg, debe acudir de forma inmediata a una unidad de urgencias. El objetivo final de mantener la presión bajo control es proteger los denominados “órganos nobles” —cerebro, corazón y riñones—, garantizando así una mayor longevidad y calidad de vida para los habitantes de una región marcada por los riesgos cardiovasculares.

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