¿Fracasó el Voto Voluntario en las Elecciones Municipales?

El Pasado 31 de enero comenzó a operar la Ley Nº 20.568 que regula la Inscripción Automática y el Voto Voluntario. 

 

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Con la nueva norma, todos los chilenos mayores de 18 años pueden ejercer su derecho a voto, y lo más importante a diferencia del antiguo sistema, ahora ya no es obligatorio votar.

Ahora bien en todo el país y siguiendo los medios de comunicación, se ha podido notar la diferencia de años anteriores del rotundo fracaso del voto voluntario, en que las personas si quieren votan. Con esto se perdió el deber cívico del ciudadano chileno de elegir a la máxima autoridad de su ciudad.

Por otra parte se está instalando una lógica de “ciudadano consumidor”, que vota cuando uno quiere: “es como si la participación electoral y los temas políticos fueran lo mismo que ir al mall o al supermercado, y ciertamente, ser ciudadano ni es lo mismo que ser cliente”.

En síntesis la ley Nº 20.568 no está dando resultados en nuestro país. A ello se le suma la falta participación de la ciudadanía, a diferencia de años anteriores que eran filas largas donde la gente esperaba para votar, ahora solamente se vota en 4 minutos, sin ninguna fila y se retira. Si queremos mejorar nuestros índices de participación, tenemos que volver a hablar de deberes, buscar formas creativas e influyentes  de educar cívicamente a nuestros niños y jóvenes.

¿Está Chile preparado para esta reforma del voto voluntario?

Nuestro país no tiene la suficiente cultura cívica para promover el voto voluntario. Mucha gente que está inscrita hoy en día solo va a votar porque si no lo hace le puede llegar una multa, por lo que si no tienen esta presión simplemente no lo harán. Esto provocaría que los niveles de abstención aumentaran considerablemente, lo que conlleva a que las elecciones pierdan la legitimidad popular.

El voto obligatorio no debería implementarse en Chile es que para mí, el voto es un deber cívico, no es un derecho. El voto es un acto que todos deberíamos realizar y no solo unos pocos. Todo el mundo debería elegir a sus representantes y no solo los más interesados en la política; los políticos gobiernan para todo el país –en la teoría– no solo para los que votamos por ellos –repito, en la teoría–, por lo cual deberíamos ser todos los mayores de 18 años los que votamos y no solo el 60% de ellos. Las decisiones que toman nuestros representantes nos afectan a todos.

También otra de las preocupantes es la falta de interés: como no tengo que votar, no me preocupo de lo que pasa en mi país, quién me está gobernando o quién quiere gobernar. Esta actitud finalmente hace mal al país, ya que una sociedad no educada no ayuda al desarrollo.