La carta que trapea el piso con los que hablan mal de Calama

Hasta la redacción de este medio llegó esta misiva donde un indignado calameño se descarga con todas aquellas personas que hablan mal de La Tierra de Sol y Cobre.

Te contratan en otra ciudad. Llegas a Calama con una mano adelante y la otra atrás. Desorientado, preguntas donde hospedarte. Macheteas en mis calles si es que no tienes para alimentarte. Después entras a trabajar en las mineras que rodean esta tierra. Pasado el tiempo encontrarás que todo es feo, cochino, sucio, aburrido, etc.
Aquí y solo aquí conoces lo que es un billete o un cheque grande, y por eso crees que puedes pasar por encima de mi y de mi gente y de los calameños, usando algo tan básico y estúpido como la patudez, la prepotencia, la brutalidad entre otros términos. Te enojas porque no te mandan los pasajes del avión, cuando en tu vida, tu único transporte era una carreta tirada por un humilde burrito.

Para qué lucir tanto, si todo te lo gastarás después en las schoperías con las cuales te llenas la boca, criticando a mi ciudad de que este lugar está lleno de esos lugares, como si en donde vivías no existieran las salitas de cerveza o schoperias….

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Prostitutas y perros hay en todas partes. Con respecto a lo feo de mi ciudad debo decir que si los recursos que le corresponden por derecho propio no fueran derivados hacia otras urbes que no generan nada (para que dar nombres), otra sería nuestra historia. Agradece que aquí te recibimos y que de esta tierra a la que tanto criticas es la que te da para vivir.
Agradezcan y reconózcanlo señores, porque si fuera por mí, les daría una gran patá en la raja con sus propios bototos, para que de una vez por todas hagan abandono de mi tierra.

Pablo Briones 

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