¿Qué pasa con el derecho al agua en Antofagasta?

Señor director:

En la mayoría de los casos en este importante  espacio que se me concede  de reflexión, suelo argumentar sobre un tema particular de nuestra ciudad en  base a  la  normativa jurídica vigente sobre un tema en particular. En esta ocasión, no quiero detenerme tan profusamente en esa estructura, por cuanto la esfera jurídica que versa sobre los recursos naturales, especialmente sobre el denominado derecho al agua,  es propio de una discusión de lato conocimiento y una amplia argumentación jurídica y política.

Sin perjuicio de ello, no puedo dejar de acotar y recordar algunos compromisos internacionales que se han suscrito por nuestro país  con miras a consagrar este derecho,  entre ellos es menester  señalar , que para afrontar la crisis sobre el agua, la comunidad internacional ha tenido que cobrar conciencia de que el acceso al agua potable y al saneamiento debe encuadrarse en el marco de los derechos humanos.

Ese acceso se menciona expresamente, por ejemplo en la Convención sobre los Derechos del Niño , la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer y la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad. En 2002, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas aprobó su observación general Nº 15 sobre el derecho al agua, en la que este derecho se definió  como el derecho de todos “ a disponer de agua suficiente, salubre, aceptable, accesible y asequible para el uso personal y doméstico”.

Cuatro años más tarde, la Subcomisión de Promoción y Protección de los Derechos Humanos, de las Naciones Unidas, aprobó las directrices para la realización del derecho al agua potable y al saneamiento. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) también ha subrayado que el punto de partida y el principio unificador de la acción pública en relación con el agua y el saneamiento es el reconocimiento de que el derecho al agua es un derecho humano básico.  En este sentido a nivel internacional nuestro país reconoce el nivel fundamental que como derecho tiene este escaso recurso natural. Pero  lamentablemente el desafío en su promoción es paupérrimo y se ha tornado en nuestra ciudad principalmente un problema generalizado y sentido por la mayoría de los miembros de esta comunidad.  Ello ha quedado de manifiesto con las diversas intervenciones realizadas el 22 de abril a propósito de   la convocatoria nacional por la defensa y recuperación de este recurso, sin el cual nosotros y las futuras generaciones no podrían vivir.

Un problema que centra su eje en la noción privada y lucrativa que se tiene por parte de  ciertos sectores del empresariado,  que aún no ha sido capaz de dar una clara respuesta al problema. Sin ir más lejos, desde el año 2012 y con antelación en el tiempo el recurso hídrico en nuestra zona ha ido declinando severamente, así lo  manifiestan los vecinos y vecinas de distintos sectores quienes deben  hacer frente muchas veces incluso a situaciones de salubridad riesgosas.

En razón de ello, hoy acudimos con un grupo de miembros de distintas organizaciones sociales a manifestarnos públicamente contra Aguas Antofagasta por su pésimo servicio. Lo más determinante de esa intervención fue el apoyo unánime que cada  transeúnte  que pasaba por sector. La comunidad antofagastina siente y lamenta la situación actual  en torno al agua, su elevado precio sumado a los  problemas de salud, y de índole urbano.

En suma, señor director, al parecer hoy en día a nadie le es indiferente la urgencia por establecer un desarrollo sustentable y con respeto al medio ambiente más allá de que nuestro país suscriba y acepte normativas internacionales sin mantener en la práctica un adecuado programa para su ejecución.  Por lo mismo que me dispensen los lectores si en esta ocasión no preciso con mayor afinidad el ámbito jurídico, excusas vayan por cuanto de la intervención hoy en Aguas Antofagasta y el apoyo que manifestaba cada ciudadano, me quedó la sensación que conscientemente todos y todas saben la dimensión y la importancia de este derecho fundamental.

Más allá del papel, solo ha de preguntarme ¿ cuándo dejará de ser un mero compromiso, y nuestras autoridades “tomen” conciencia de la misma forma que el antofagastino que hoy levantó su mano en señal de apoyo e indignación por nuestra agua?.

Isabella Bravo Perez