Calameños: Tenemos la pura cara

El pasado 17 de febrero el Presidente Sebastián Piñera llegó a Antofagasta a entregar una cuenta pública regional; como parte de un ejercicio que ha estado repitiendo región por región a  modo de despedida.

Como el centralismo regional también existe, el Mandatario hizo su puesta en escena en la capital regional. Quizás por eso las palabras que tuvo para con Calama pasaron desapercibidas, en circunstancias que pueden resultar trascendentes para graficar la relación que existe entre el Estado y la llamada Tierra de Sol y Cobre.

El Presidente expuso cifras y destacó el desarrollo económico de la región.  Entre los logros concretos para nuestra ciudad, mencionó la construcción del centro Teletón, del CESFAM Norponiente y se refirió al plan de descontaminación atmosférica. Pausa ¿Podemos sentenciar que ha sido exitoso el Plan de Descontaminación? He ahí una primera situación curiosa.

Publicidad

Pero resulta aún más pintoresco, por decirle amablemente a lo que es sencillamente un disparate, que haya establecido que con el mal llamado Fondenor y el Plan Calama Plus se ha dado respuesta a  las demandas de Calama.

Perdonen mi indignación, pero ¿tan estúpidos parecemos?

Es cierto, somos una comuna pequeña que electoralmente no incide mucho en la consideración de los gobernantes, pero por favor, alguna vez que se nos tenga el respeto que ameritamos por ser la comuna que más aporta al erario nacional a costa de nuestra calidad de vida.

Aunque pensándolo bien, puede resultar estúpido no tener ni un atisbo de reacción ante semejante grosería. Y es que el Presidente dice que ha resuelto casi todo nuestros problemas y nosotros no somos capaces de responderle nada, absolutamente nada. Y seguro él se fue aplicando el dicho: El que calla, otorga.

Y para terminar de tomarnos el pelo nos dice que alguna vez pensó en construirnos una laguna artificial. O sea, quería que nos entretuviéramos jugando con agua, como si fuera poco estar a diario  jugando con tierra. ¿Tan huevones nos ve el Jefe de Estado?

Paren. Si le damos una vuelta más, puede ser de huevón haber permitido llegar a este punto. Habernos quedado en el mero alegato, en la amenaza, en la crítica cómoda. Es de huevón asumir una condición de rebelde del Facebook y las redes sociales. Y es más huevón asumir que eso es suficiente y esperar que la autoridad mande a hacer, como si fuéramos corderitos o súbditos de un todopoderoso comandante en jefe.

No se ofendan, coterráneos. La adjetivación del huevón no está personalizada en ninguno de ustedes. Lo peor que podría pasar es que nos pongamos tontos graves, en vez de asumir este intento de emplazamiento constructivo. Y si alguno llegase a ofenderse, entonces le estará dando la razón a la opinión que el Presidente implícitamente deslizó sobre nosotros, al decirnos que está todo bien en estos lares, cuando nos ahogamos en medio de la contaminación,  la displicencia y la postergación.

Les tengo una proposición: Y si como huevones todos (no empleado ahora como “excesivamente retardado”, sino como “amigo”), nos despojamos de las diferencias y la flojera y emprendemos la causa reivindicativa de nuestra comunidad ¿?

Lo que intento decirles es que resultaría más productivo que los que amenazan con parar el tren lo hagan en serio y sin llorar si es que eso significa enfrentar los tribunales de justicia. Porque eso quieren muchos, ¿no? Transformarse en héroe comunal y ser recibido con vítores a la salida de la audiencia… Pues, adelante, muchachos.

Y si los que quieren cerrar Calama se organizan, sin esperar que los manden, y lo hagan de una buena vez. Sería mejor que estar amenazando permanentemente hasta llegar a un punto de que ya no se les tome en serio.

También quiero decir que los que creemos en el camino institucional, bajemos por un rato las banderas de los partidos y levantemos bien encumbrada la de Calama. Sin cálculo, sin recelo, sin egos.

Lo sé, para algunos es mucho pedir. Tal vez estoy siendo tan ingenuamente huevón para llegar a pensar en que quienes no han sido capaces de asumir sus errores y exculparse permanentemente, tengan un gesto de nobleza, cuando sus actos los han endemoniado. Quizá estoy pidiendo demasiado en un lugar donde inclusive llegamos a tener un “Rey de los Huevones”.

Pero es que ni siquiera somos huevones felices en Calama. Acumulamos rabia, sufrimiento y nos dormimos en ese letargo, dándole espacio a los que nos saben huevones, para que metan su cola.

Tenemos 500 millones de dólares en caja ahora que Michelle Bachelet regresa a La Moneda. ¿Seguiremos tan huevones para no pasar a cobrarlos? ¿Seguiremos dando vueltas por el desierto – como una vez dijo Felipe Ward- o nos decidiremos a conquistar el trato que demandamos del Estado?

En mi humilde opinión tenemos argumentos, tenemos liderazgos, tenemos fuerza y razón… En mi humilde opinión, no somos tan huevones como parecemos. Es la pura cara ¡Viva, Calama, con huevones y todo!

Miguel Ballesteros Candia