La inteligencia artificial se utiliza en múltiples aplicaciones de diversas índoles: desde mejorar la experiencia del usuario en un casino como Spin Casino Online hasta en las recomendaciones que nos da una plataforma de streaming, su aplicación atraviesa cada vez más sectores. En el ámbito de la medicina, la inteligencia artificial se utiliza para optimizar los procesos de diagnóstico y tratamiento de la información del paciente, además de asistir en intervenciones quirúrgicas para perfeccionar los procedimientos. Los robots sociales son cada vez más utilizados en este ámbito y Chile presentó su propio robot para combatir el coronavirus.

¿Qué son los robots sociales?


Un robot social es un tipo de robot que, dotado de inteligencia artificial, es capaz de comunicarse y entablar relaciones con seres humanos. Esto significa que es capaz de aprender y seguir las pautas sociales que organizan la interacción humana. La particularidad de este tipo de robot es que suele adquirir una forma similar a la del cuerpo humano, lo que facilita aun más la interacción y el intercambio de emociones. Muchos de los robots sociales son capaces de detectar los sentimientos con los que su interlocutor se comunica y aprender de ellos.

¿Cómo es Pudú?


Tres organizaciones han concentrado sus esfuerzos para el diseño y la creación de Pudú, el robot chileno que ayuda en el diagnóstico y la detección del coronavirus. El Hospital Clínico de la Universidad de Chile, el Hospital San Juan de Dios de la Universidad de Chile y la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas han revolucionado la medicina chilena gracias a Pudú. La crisis sanitaria que atraviesan los países latinoamericanos y, en especial, Chile ha llevado a estos profesionales a idear una nueva manera de limitar el contacto médico entre los pacientes infectados sin dejar de lado la comunicación entre todos los involucrados.

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Misión y adaptación de Pudú


La misión de Pudú se basa en un concepto simple: mantener la comunicación entre los pacientes aislados con los médicos y sus familiares. La necesidad de implementar este tipo de asistencia surge del propio aislamiento de los pacientes; muchos de ellos experimentan cambios emocionales que solo pueden superarse mediante el contacto humano. Frente a la imposibilidad de mantener este contacto, Pudú cumple con el objetivo de acercar a unos y a otros mediante la teleasistencia. Así, frente a la necesidad de crear nuevas formas de comunicación, los profesionales de las organizaciones ya mencionadas han adaptado un robot encargado de realizar tareas simples y, dotándolo de dispositivos que faciliten el contacto virtual, han logrado un robot social completamente funcional que cumple sus objetivos.

Pudú es tele operado por una persona pero su cuerpo está dotado de una cámara y un sistema que le permiten moverse con total libertad por las instalaciones hospitalarias. Por otro lado, al moverse dentro de un hospital su diseño debe ser lo más simple posible para que pueda ser fácil de desinfectar. Esto se debe a que Pudú está en permanente contacto con pacientes infectados de coronavirus y debe ser desinfectado cada vez que abandona una habitación. Por último, el sistema que se ha utilizado para poder manejarlo hace uso de una interfaz simple que cualquier persona, sin ningún tipo de entrenamiento previo, puede operar sin inconvenientes.

La inteligencia artificial ayuda a mejorar la vida de las personas y esto quedó demostrado con la presentación de Pudú, el robot social chileno. Frente a la emergencia sanitaria, los profesionales de varias organizaciones vieron la necesidad de adaptar un robot funcional con el objetivo de mantener la comunicación entre pacientes de coronavirus, sus médicos y sus familiares. Hasta el momento, Pudú cumple con sus objetivos.