El día clave para los estudiantes y el gobierno

La nueva jornada de Paro Nacional permitirá vislumbrar si se reactiva el movimiento social por la educación, o si por el contrario, el gobierno encuentra un salvavidas para ganar tiempo ante los cambios sociales.

Una jornada trascendental es la que se vive este 22 de Septiembre en Chile, en el marco del Paro Nacional convocado por la Confech, cuya alta o baja convocatoria pueden ser claves  para el futuro de las demandas ciudadanas por una educación gratuita y de calidad.

Si bien el apoyo a los estudiantes chilenos es mayoritario, de acuerdo a diversos sondeos de opinión, algunos de los cuales incluso pertenecen directamente a entes ligados al oficialismo, en la práctica existió un bajón en la última convocatoria, debido  a la  celebración del 18 de Septiembre y también por el accidente aéreo de Juan Fernández.

Las dos circunstancias fueron aprovechadas por parte del gobierno y los medios de comunicación de la derecha chilena, para centrar la atención en otros temas y de este modo enfriar las movilizaciones estudiantiles, que habían copado la agenda en los últimos meses y causando estragos en la imagen de la administración Piñera.

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Este hecho fue aprovechado también por algunas universidades, que ordenaron desalojos de algunas tomas, amparándose en que el tema estudiantil se encontraba en un segundo plano.

No obstante, el rechazo al diálogo por parte del ejecutivo luego de las declaraciones respecto a la “pérdida” del año, caldeó los ánimos entre los estudiantes, quienes anunciaron un nuevo Paro Nacional que puede ser vital en el escenario futuro, conformando un punto de inflexión que puede significar un regreso definitivo a clases con las manos vacías y un alivio para el piñerismo, o por el contrario, la consagración del movimiento estudiantil y un eventual quiebre en las filas oficialistas, dado que ya algunos parlamentarios de la derecha están criticando la intransigencia gubernamental, entre ellos Hernán Larraín (UDI).

Será en esta convocatoria donde se medirá qué tan debilitado está el gobierno o por el contrario, hasta qué punto han servido los ataques en contra del movimiento estudiantil, por lo que se prevé que a nivel nacional las autoridades y sus medios de comunicación busquen bajar el perfil a las marchas, así como también destacar hechos de violencia. Los estudiantes, por su parte, apuestan a lograr una convocatoria masiva que permita un segundo aire al movimiento social por la educación.