El día que corrió sangre de estudiantes en Antofagasta

A tempranas horas de la mañana, tres estudiantes universitarios de la entonces Universidad del Norte, fueron fusilados junto a otras 23 personas. Casi 38 años después, gotas de sangre vuelven a caer en la misma universidad.

Era un 19 de octubre de 1973. El sonido de las ametralladoras retumbó en el árido desierto y se acabaron para siempre las vidas del estudiante de Periodismo Luis Eduardo Álvarez Alaniz, de 23 años,el estudiante de educación física Miguel Hernán Manríquez Díaz, de 24 años y el egresado de derecho Washington Radomil Muñoz Donoso de 25 años, en conjunto con otras 23 personas.

Al caso se le conocería posteriormente como la “Caravana de la muerte”El 18 de octubre de 1973, el general Sergio Arellano Stark había llegado a Antofagasta. Mientras pasaba la noche en casa del General Joaquín Lagos, comandante de la primera División del Ejército y jefe de zona en el Estado de Sitio, su comitiva estaba matando a catorce prisioneros de la capital regional.

En total fueron 71 los ejecutados56 en la jurisdicción de Lagos: 16 en Copiapo el 17 de octubre, 14 en Antofagasta el 18 octubre y en Calama fueron 26 los ametrallados en la madrugada del 19 de octubre. Entre ellos, los tres estudiantes universitarios, que alguna vez caminaron por las mismas aulas donde actualmente estudiantes se mantienen en toma.

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Los militares ejercieron especial brutalidad. En muchos casos, despedazando con corvos a los prisioneros antes de fusilarlos. Cuando, en años posteriores, se le preguntó por que no había entregado los cuerpos a las familias, Lagos explicó que le daba “vergüenza” que se descubriera la bárbara forma en que los oficiales del Ejército propiciaron la matanza en contra de quienes consideraron una “amenaza” para el orden y la seguridad del estado.

“Me daba vergüenza verlos. Si estaban hechos pedazos. De manera que yo quería armarlos, por lo menos dejarlos en una forma humana. Sí, les sacaban los ojos con cuchillos, les quebraban las mandíbulas, les quebraban las piernas… Al final les daban el golpe de gracia. Se ensañaron”. diría Lagos al diario El País de España, revelando otros detalles escabrosos.


Se los mataba de modo que murieran lentamente. O sea, a veces los fusilaban por partes. Primero, las piernas; después, los órganos sexuales; después, el corazón. En ese orden disparaban las ametralladoras“.

La conexión con el presente

Desde entonces han pasado 38 años. Y la sangre de estudiantes y ciudadanos opositores al gobierno, volvió a brotar en Antofagasta.

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El 17 y 18 de octubre, se vivió en la capital la jornada de protestas más radical en contra del gobierno de Piñera. Pero también se vivió la represión más abrumadora. Desde 1985 que no ingresaban tanquetas a la Universidad Católica del Norte. Sin embargo, en los últimos días la policía ingresó al campus universitario, recurriendo incluso a chocar y destrozar su puerta con un carro lanzagases. Y a la Universidad de Antofagasta, además lo hicieron con caballos, con buses, con vehículos policiales y decenas de efectivos fuertemente armados.

En estas circunstancias, surgen con mayor fuerza los paralelos entre ayer y hoy, mientras que las declaraciones y justificaciones de entonces y las de hoy cada vez son más parecidas. En ambos casos, las autoridades insisten que la brutal represión es justificada con el hecho de preservar el orden y la seguridad.

Una joven a rostro descubierto, con su nariz quebrada y sus labios hinchados por haber recibido un puñetazo en su rostro, fue el más crudo testimonio de una jornada que difícilmente será olvidada. Sin embargo, no fue el único caso, ya que a ella se sumó un estudiante que sufrió la pérdida de piezas dentales. A tal punto llegaron sus heridas, que terminó impregnando con su sangre la entrada de la Universidad Católica del Norte, tal como indica un video que circula en la red.

Por otro lado, decenas de estudiantes, que en muchos casos fueron aprehendidos dentro de su universidad, acusan haber recibido insultos de todo tipo al interior de un bus de carabineros.

No obstante estas denuncias fueron ignoradas por el Gobierno Regional y también por parte de la prensa. Al respecto, la Seremi de Gobierno respondió con el mismo discurso utilizado por Chadwick en Santiago, para referirse a hechos puntuales sucedidos en Antofagasta. “No más encapuchados” . Declinó referirse a los estudiantes a rostro descubierto, algunos de ellos heridos, que fueron trasladados con esposas en pleno centro de Antofagasta.

Video gentileza de Distrito Digital