A 55 días del inicio del estallido social la comunidad no se ha dormido, si bien con el inicio de las épocas festivas y la fuerte represión vivida los últimos días, muchos podrían pensar lo contrario, sin embargo, Antofagasta se encuentra más despierta que nunca.

En esta lucha se han perdido vidas, ojos, derechos y lágrimas, no obstante, se ha ganado fuerza, unión y esperanza.

Con el pasar de las semanas muchos chilenos y chilenas se han aprendido más cantos que los que han aprendido en todos estos años, se han aliado con desconocidos en las mismas marchas por un solo objetivo, se han ayudado unos a otros sin si quiera conocerse, e incluso han compartido un tecito rebelde entre vecinos del sector que solían desconocer.

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Se hace el llamado a olvidar el consumismo y a pensar en las pymes y emprendimientos, a recordar a los adultos mayores y enorgullecerse de verlos en las manifestaciones luchando por mejoras para ellos y sus nietos. A sentir empatía por quienes marchan por aquellos ya no están; por falta de salud digna, por el olvido de un Estado, por femicidios, por una fuerte y violenta represión.

Casi dos meses van desde que Chile despertó, en que una evasión del metro en la Región Metropolitana inició lo que el país es hoy, uno solo.

No ha sido fácil, hoy por hoy hay descontento, rabia y pena por las injusticias y la sordera desde más arriba, pero siempre es importante destacar lo que nos impulsa a seguir luchando. En épocas como estas, cuando se puede perder el foco de esta lucha, te mostramos en algunas fotografías un poco de lo que nos hemos llevado de este movimiento.

Esta es la historia que se contará años después, aún queda mucho por qué pelear, y mucho más que aprender, no nos desunamos y no bajemos los brazos. Por ti, por mi y por todos nuestros compañeros, hasta que la dignidad se haga costumbre.