La agenda de prioridades política-legislativa cambió. Esto lo tenemos que entender como parlamentarios y también lo debe entender el Ejecutivo.

La sociedad y lo que motiva estas manifestaciones nos están señalando que ya no quiere este sistema económico, este modelo depredador, el cual se infartó el viernes 18 de octubre de forma terminal y como médico, creo que no hay “bypass” que lo salve.

El Congreso Nacional tiene en tramitación, claro que bien dormido y guardado, el mensaje presidencial Boletín 11.617-07, que busca reemplazar y tener una Nueva Constitución Política. Fue presentado tarde por el gobierno anterior, pero respondió a un Proceso Constituyente en la que participaron chilenos de todo el país. Allí se recogen la mayoría de las demandas de la calle, desconocer eso es un error.

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Creo firmemente que ahí está el camino que puede cambiar el rumbo de esta explosión social. Es en la actual Constitución donde están las bases de este sistema inhumano que motiva el reclamo de la gente, la desigualdad que la calle grita se fundamenta y se parapeta en ella.

Hoy tenemos un enérgico reclamo social al que aún el ejecutivo no ha podido dar respuesta. El gobierno está demostrando una tardanza inexcusable y un error al acusar a ciudadanos hastiados de este modelo económico de violentistas y delincuentes. Los chilenos no son delincuentes y no estamos en guerra.

El Ejecutivo es quien tiene que responder por qué abandona el cuidado de lugares sensibles de uso cotidiano sabiendo las cosas que pueden ocurrir.

El pasado domingo, y luego que la Cámara de Diputados aprobara dejar sin efecto el alza en el transporte público, el ministro Gonzalo Blumell reconocía que era solo una pequeña respuesta al conflicto. Sin embargo, hubiese sido una respuesta el viernes,  la demora implicó que en cosa de horas el bloque de problemas ligados a la salud, educación, previsión social, condicionara las soluciones aún más.

Lamentamos profundamente la serie de declaraciones del Presidente Piñera, de la primera dama y del ministro del interior, las que dejan en evidencia la incapacidad e irresponsabilidad que el Gobierno de Chile ha tenido para manejar este conflicto. Son declaraciones que no llamaron a la tranquilidad.

Hoy y mañana tenemos que escuchar más a la calle. La gente quiere cambios radicales que mejoren sus vidas y la de sus familias. Cambiemos la agenda legislativa, cambiemos la constitución, rebajemos las remuneraciones de todos los altos cargos del país, tengamos un Parlamento Unicameral, para eso esta diputada y el partido radical completo están disponibles, a tiempo completo, sin embargo no queremos militares en las calles, no queremos ni un muerto mas!.