Tú bebes, Tú conduces y la vida de todos cambia

imageEscribo esta columna no para reclamar ni condenar, lo hago para concientizar, porque el llamado para no conducir con alcohol en el cuerpo se queda insípido frente a la ciudadanía, es necesario más testimonios reales que logren cambiar la actitud de las personas.

Hace un mes, me encontraba en una esquina de la Alameda esperando locomoción junto a un amigo, lo siguiente que recuerdo es que unos paramédicos intentan quitarme la polera mientras ingreso a La Posta Central. Observé a  otros dos amigos en el recinto con cara de preocupación y con un celular en la mano, me lo pasaron y pude hablar con mi hermana, lo primero que le dije es que me encontraba bien, sólo quería tranquilizarla.

En unos minutos se acercó un carabinero y me explicó lo sucedido. Un conductor en estado de ebriedad no respetó un disco pare y se estrelló con otro vehículo, el que finalmente término por arrollarme. Yo sólo estaba en el lugar y momento equivocado.

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En la Posta recibí los primeros auxilios que me inmovilizaron el codo, la rodilla derecha y el pie izquierdo. Con el pasar de las horas me percaté que la atención era lenta y poco ortodoxa, la preocupación por los pacientes era mínima y los minutos se hacían horas. Mi primera impresión fue de enojo, luego recapacité y pensaba en las muchas personas que deben indignarse y pelear con los funcionarios que probablemente deben trabajar en condiciones paupérrimas y con escasos recursos. Decidí sólo esperar mi alta con paciencia.

Mi madre y mi hermana viajaron a la mañana siguiente del accidente, en ese momento no lo sabía, pero la vida de todos estaba por cambiar y todo por culpa de un irresponsable conductor.

Al salir de la Posta, nos dirigimos a una Clínica para verificar el verdadero impacto de las lesiones. Finalmente, fui operado en las tres zonas donde previamente había sido inmovilizado.

Cambio de vida

No quiero escribir sobre la operación, sólo deseo plasmar como cambia la vida de todos por el error de un tercero.

Mi madre ya no se levanta todos los días para ir a trabajar, ahora se levanta para venir a mi pieza y preguntarme si necesito algo. Ya no realiza trámites en su colegio, sino que se dedica a ir a la clínica, fiscalía, carabineros y otros lugares. Mi madre ya no se acuesta pensando en las clases del siguiente día, ahora duerme pensando en cuanto avanzaremos en la recuperación día a día.

Mi hermana ya no me llama solo en la noche para saber cómo estuvo mi día, ahora me llama para saber cuánto avanza la recuperación.

Mi padre debe trabajar turnos dobles para cubrir los gastos que hemos realizado y que se estar por realizar. Ya no escucho su voz dispuesta a la alegría, sino que cada vez la siento más quebrada y cansada.

Ya no me levanto todos los días para ir a trabajar. Ahora no puedo levantarme, necesito ayuda para poder sentarme en la cama. Ya no puedo caminar, necesito trasladarme en silla de ruedas a todas partes.

Jamás había realizado ejercicios y ahora los realizo frecuentemente con el Kinesiologo, recuperar la movilidad en el codo y la rodilla es difícil y doloroso, pero siempre he pensado que el dolor es pasajero y que en la vida hay dos caminos: la lloramos o la seguimos y yo siempre elijo seguir. Me di cuenta que cuando pensé que no daba más del esfuerzo, aún así, podía un poco más.

Mi rutina ha cambiado pero he intentado sacar lo mejor de esta lamentable circunstancia. Me he visto obligado a reflexionar sobre mis designio es, mis relaciones personales, mi trabajo y lo que quiero en la vida, la cual pude haber perdido hace un mes.

Me he sorprendido del cariño que he tenido de algunas personas, de la cantidad de amigos y amigas que tenía y nunca supe que existían. Me he alegrado de los mensajes que recibo durante el día y las visitas que llegan a alegrarme los días.

He desarrollado paciencia, temple y carácter. Será una recuperación larga pero el ánimo y la envía están de sobra. Yo no estaba bajo la influencia de alcohol y mucho menos estaba conduciendo, pero aún así, mi vida y la de mi familia cambió.

El conductor que causó el accidente no sabe lo mucho que afectó mi vida y la de mi familia, no sabe el esfuerzo físico y monetario que hemos tenido que realizar y no sabe el sufrimiento e impresión que causó al momento del accidente pero no lo odio ni lo odiaré, no he pensado en venganza o buscar que pague con cárcel, sólo he pensado en una pronta recuperación y en la forma de agradecer a mi padre, mi madre, mi hermana y mi abuelo por enseñarme a caminar, de nuevo.