La resaca que dejó el superciclo minero

"Los campamentos son el reflejo de las profundas desigualdades que existen en Chile y un claro ejemplo de la vulneración a los derechos básicos. Es necesario que el Estado reconozca y garantice el derecho a la vivienda y que no sólo pensemos, como sociedad, que unos pocos deban ser privilegiados. Antofagasta necesita hoy más que nunca repensarse ya no como ciudad minera, sino como una en la cual todos podamos vivir con igualdad".

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Milko Zenteno, Director Regional de Techo Chile.

Pareciera no causar extrañeza que en nuestra ciudad, Antofagasta, capital minera del mundo, con uno de los ingresos per cápita más altos del país, las cifras sobre pobreza no tengan cabida en el relato de una comuna que hace poco la comparábamos con Dubái, en los Emiratos Árabes Unidos.

Lo cierto es que esta escasa preocupación por el aumento de las cifras de la pobreza en nuestra región es tan sólo la punta del iceberg que, poco a poco, cada vez con más dureza, nos van mostrando que de capital minera del mundo ya sólo nos queda el nombre. El súper ciclo minero se ha estabilizado en valores de venta que desestabilizan hoy nuestra economía regional y que dejó el costo de vida por las nubes.

No es fácil bajar del cielo, y las cifras que nos entrega la Casen 2015 no son una invitación cordial a discutir sobre pobreza en nuestro Norte Grande, sino más bien un balde de agua fría que nos obligará, al fin, a discutir sobre nuestro futuro y a tomar acciones concretas para revertir esta realidad regional.

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La panorámica de esta situación la complementamos con los datos que nuestra fundación TECHO-Chile entregó hace menos de un mes, cifras que indican que el número de campamentos en la capital minera del mundo aumentó considerablemente de 28 en 2011 a 56 en 2016.

Actualmente el número de familias que han decidido subir a los cerros para continuar viviendo en Antofagasta aumentó un 487,1% de 2011 a 2016, siendo hoy más de 6 mil las familias que viven en asentamientos precarios en nuestra región.

Como sociedad debemos tener presente que los campamentos son el reflejo de las profundas desigualdades que existen en Chile y un claro ejemplo de la vulneración a los derechos básicos. Es necesario que el Estado reconozca y garantice el derecho a la vivienda y que no sólo pensemos, como sociedad, que unos pocos deban ser privilegiados. Antofagasta necesita hoy más que nunca repensarse ya no como ciudad minera, sino como una en la cual todos podamos vivir con igualdad.

Hoy, más que nunca, debemos realizar un trabajo colaborativo entre todos los actores que quieran ponerse a disposición para lograr el objetivo que a todos nos convoca: vivir en un Chile sin pobreza

Milko Zenteno. Director Regional de Techo Chile.

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