Revuelo causaron las declaraciones de Beatriz Sánchez a un día de las elecciones primarias. Cuando se le preguntó a la periodista respecto al modelo socialista que impulsó el Presidente Salvador Allende, la aspirante a La Moneda declaró que “no es lo mismo porque estamos en otro contexto. Yo prefiero un Estado que no sea totalitario porque no creo en un estado totalitario, pero sí en uno robusto, que pueda emprender y mover la economía si no la mueve el privado“.

Unas declaraciones que despertaron múltiples reacciones y críticas desde la izquierda, debiendo intervenir la propia Sánchez a través de Twitter a explicar y a reconocer que “se equivocó” y que Salvador Allende es “una inspiración“.

No obstante el daño a sus propias opciones y el posicionamiento de su figura dentro del progresismo que implican esta declaraciones para Sánchez, para el Frente Amplio el ‘beatrizazo‘ resulta positivo por dos razones: La primera es que pasa antes de la elección, por lo que los ciudadanos de cualquier opinión política pueden apoyar o rechazar la postura de Beatriz Sánchez mediante el voto, en lugar de quedarse criticando desde la tribuna como hacen otras coaliciones políticas que no votan, porque son las cúpulas partidarias las que designan a sus candidatos.

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Así sucede en la oficialista Nueva Mayoría o el Partido Progresista, sectores políticos que compiten en el espectro ideológico con el Frente Amplio, pero cargan con el peso de formar parte de lo que ha sido denominado como la ‘vieja política’, viviendo además un proceso de descomposición interna y sufriendo un fuerte desgaste por los diversos casos de corrupción y financiamiento ilegal de la política en los cuales han estado involucrados algunos de sus dirigentes. De allí que diversas figuras de estos sectores salieran rápidamente a buscar capitalizar el error político de Sánchez, confirmando el temor que existe desde estos sectores políticos a la irrupción del Frente Amplio, tal como sostienen algunos analistas.

Lo segundo es que el ‘beatrizazo’ le coloca el toque de ‘picante’ que le faltaba a las primarias del Frente Amplio, porque seamos claros, más allá de que los candidatos de esta coalición, Beatriz Sánchez y Alberto Mayol, dieran lecciones de respeto y tolerancia a los candidatos de la coalición de derecha, Chile Vamos, las elecciones en sí estaban muy planas, aburridas. Parecía que no había mucho en juego y que prácticamente daba lo mismo si ganara Beatriz Sánchez o Alberto Mayol permitiendo que la atención mediática se centrara solamente en las primarias de Chile Vamos.

Ahora queda más claro que el Frente Amplio, tal como indica su nombre, es un conglomerado político con un proyecto en común, pero donde conviven posturas divergentes, que van desde el marxismo hasta el liberalismo y por lo tanto, en las elecciones se determinará el peso de cada corriente ideológica para configurar el ordenamiento y la hegemonía dentro de esta nueva coalición, que más allá de sufrir el costo comunicacional a corto plazo por las declaraciones de Sánchez, sigue teniendo opciones reales de romper el bipartidismo imperante en Chile durante las últimas décadas.

Por esta razón, la polémica suscitada en torno a las declaraciones de Beatriz Sánchez revelan una vez más que este domingo no solo se juega el partido de Chile, también se juega (aunque algunos insistan en no creerlo) el futuro de nuestro país.