Señor Director:

A propósito de la información publicada en este diario sobre a la terrible matanza de mascotas realizada en Calama, me permito preguntar. ¿Por qué se considera maldad que se asesinen, mutilen, y utilicen prácticas macabras y violentas solo con los perritos y/o gatitos de la calle?

La gente se espanta y repudia estos actos inhumanos (yo igual), pero ¿qué pasa con aquellos animalitos de fábrica que día a día son asesinados brutalmente? ¿Que después comemos en nuestros platos?

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¿Qué diferencia hay entre un animal de fábrica y uno doméstico? ¿Sabe que cada segundo mueren 2000 animales de fábrica en el mundo? ¿Por qué nadie se espanta, ni repudia este brutal holocausto?

Mariela Álvarez, Periodista