¿Habrá algo más solemne que la obertura 1812, opus 49 del compositor ruso Piotr Ilich Tchaikovski que en su programa describe el triunfo de la resistencia rusa frente al avance de la Gran Armada de Napoleón Bonaparte? De seguro también las marchas militares son un buen presagio de cómo los pueblos van construyendo sus victorias.

A un año ya cumplido del actual gobierno de Sebastián Piñera, los cuestionamientos que redundan tanto en Chile Vamos como en la oposición son: dónde se están dando las grandes batallas y cuáles son las estrategias ‘de guerra’ que se están utilizando en el ejecutivo. Sin duda, no hay coincidencia en las narrativas que describen las ‘tácticas de ataque’.

La UDI, por ejemplo, asegura que lo que el presidente ha hecho es “gobernar con las ideas de la derecha” y avanzar ‘con cañones’ para confrontar con dureza una izquierda todavía ‘en mantención’. Renovación Nacional y Evópoli, por su parte, discrepan profundamente señalando que no se están atendiendo las problemáticas de fondo en la agenda país y la coalición sólo es informada por la prensa sobre las grandes iniciativas del ejecutivo. Persiste la inquietud profunda de que el primer mandatario está usando la misma estrategia que se le criticó a Michelle Bachelet: el ‘sacar los conejos del sombrero’ para hablar de reformas estructurales del país. Me pregunto si el poder en un período de post-política ¿implica que todos/as los/as chilenos/as nos enteremos por los medios de comunicación del giro de “cañones” que muestra el avance o retroceso de la administración de Piñera?

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Es difícil avanzar en un escenario político en el cual el oficialismo posee una escasez de votos en el Parlamento para hacer una contraofensiva con proyectos más de fondo, pese a que esto ha sido leído por la oposición como ‘sequía legislativa’. Ha habido aciertos populistas interesantes como las iniciativas de Admisión Justa, Aula Segura, la ampliación del control preventivo y el ‘ordenar la casa’ en materia de migración. Pero, para los/as críticos/as del gobierno se hace más imperioso centrar la discusión en grandes temas país como la calidad en la educación chilena que quedarse estancado en un proyecto que busca meritocracia en un país extremadamente inequitativo.

La oposición ‘still at work’ ha sido clara en apuntar los dardos hacia la innecesaria generación de expectativas económicas exageradas y esa esquizofrenia discursiva de hablar de crecimiento, pero con un aumento significativo de desempleos, especialmente en nuestra región, y la percepción de cierre de grandes empresas de producción nacional. El caso Catrillanca y la crisis en las Fuerzas Armadas y de Orden, especialmente en Carabineros marcó un punto de inflexión en la credibilidad de las instituciones ‘represoras del Estado’ como diría Luis Althusser y las vocerías de gobierno. Pareciera ser que el ejecutivo se ha mostrado más exitoso en lo comunicacional, que en lo político, lo que le ha dado réditos en la opinión pública, pero no tan visibles en los resultados de las encuestas.

En la conformación del Gobierno Regional, el desfile de seremis, directores/as y asesores ha logrado ir cimentando la certeza de que la administración de Chile Vamos se podría caer desde las regiones. Un liderazgo empático, pero poco estratégico de nuestro intendente resta posibilidades de triunfo a un segundo período. El mal manejo de las crisis como el caso de los desastres naturales producto de las tormentas altiplánicas nos hace preguntarnos si estamos frente a una ‘gestión millenials’ que todavía no somos capaces de entender. Aún le tengo fe a Marco Díaz, creo que su empatía se puede convertir en un espacio de convocatoria para que diversos actores no sólo apoyen su trabajo (al parecer incansable de acuerdo a sus cercanos), sino más bien una gobernanza inteligente de la región que queremos y soñamos. Pero para eso, hay que hacer uso de la estrategia de repliegue de Piñera y poner en la trinchera a los/as secretarios/as regionales ministeriales para que demuestren su experticia técnica, política y comunicacional.

No sólo la pieza de Tchaikovsky muestra los deseos de victoria de los gobernantes y del pueblo, también éstos se ven reflejados en la novela de León Tolstoi, Guerra y Paz (1865 – 1869). La Obertura 1812 fue usada como la banda sonora de la película V de Vendetta y actualmente es utilizada para vitorear los triunfos del equipo de fútbol Dínamo de Moscú. Es de esperar que este 2019 podamos escuchar cañones y cornos que simbolicen un cántico solemne de victoria para los/as ciudadanos/as de la región y del país.