Estudio revela el origen de los campamentos en la región de Antofagasta

Las ciudades están expulsando a sus ciudadanos más vulnerables hacia las afueras, lejos de los servicios, equipamientos y oportunidades que ofrece la vida urbana, indica en una de sus conclusiones la investigación desarrollada por Techo Chile.

2270078Entre el 9 de mayo y el 31 de septiembre del presente año, Techo Chile realizó una encuesta en terreno a 1.785 hogares de las regiones de Tarapacá, Antofagasta, Atacama, Valparaíso, Metropolitana, Biobío y Los Lagos con el objetivo de identificar las causas del aumento de familias en los campamentos en Chile.

Entre los resultados, se indica que en Chile existen 40.541 familias viviendo en 702 campamentos, lo que representa un aumento de un 48% en el número de familias desde 2011 a 2017. Este crecimiento sostenido de familias en campamentos se manifiesta a nivel regional, donde los mayores incrementos se concentran en las regiones de la zona norte y ciudades metropolitanas de Chile.

Los resultados de nuestro estudio indican que problemas como la migración, hacinamiento, y arriendo, influyen en estas cifras.

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Esta situación es una crítica vulneración al derecho a una vivienda adecuada, fundamentalmente por la imposibilidad de poder pagar los gastos de la vivienda y por condiciones mínimas de habitabilidad. Esto se logró a través del reconocimiento de las características sociodemográficas y habitacionales de una familia antes de llegar a vivir a un campamento.

Las cifras 

  • Respecto a la composición sociodemográfica de los hogares, un 54,2% de los jefes de hogar tiene entre 17 y 40 años de edad. De acuerdo a CASEN 2015, en comparación a la población en Chile, el promedio de edad de los jefes de hogar es de 53 años.
  • Al consultar los principales motivos porque se van a vivir en un campamento, la respuesta más frecuente son los altos costos de los arriendos (60%), seguido de la situación de allegamiento que se vivía (30,3%) y las pocas oportunidades laborales (19,2%).
  • En relación a los ingresos y gastos antes de llegar al campamento, el 46% de los ingresos de los hogares se gastaba en arriendo. El promedio de los ingresos mensuales del hogar era de 336 mil pesos, donde un 55,6% ganaba menos del sueldo mínimo.
  • Considerando a quienes pagaban arriendo de una vivienda, el costo promedio del arriendo era de 154.222 pesos, lo que corresponde al 46% de gastos mensuales sólo en este ítem.

Monitor de campamentacion

Una de las aristas de este problema tiene una dimensión espacial, ya que involucra un desplazamiento, es decir, el movimiento desde una ciudad “formal” hacia una urbanización “informal”, que son los campamentos.

Por esta razón, la encuesta permite conocer dónde vivían antes las familias y trazar estos desplazamiento hacia los campamentos donde actualmente viven.

¿Qué nos muestran estos mapas?

Nos dicen que las familias de campamentos ocupaban un lugar concreto en nuestras ciudades. “No es gente que sale de la nada, sino que son personas que tenían una experiencia urbana al igual que nosotros”, indica el estudio.

Sus conclusiones, por lo tanto, nos invitan a reflexionar sobre la empatía, ya que son nuestros vecinos, amigos o conocidos, los que podrían verse en la necesidad de irse a vivir a campamentos.

Dentro de este punto, destacar que ya no hablamos de migración campo – ciudad, que se relaciona con los asentamientos precarios que se formaron hacia décadas, sino que en la actualidad se trata de una migración ciudad-ciudad.

Las ciudades en las que vivimos (y de la que todos somos responsables), están expulsando a sus ciudadanos más vulnerables hacia las afueras, lejos de los servicios, equipamientos y oportunidades que ofrece la vida urbana.

Estas familias, ya vulnerables, aumentan más su vulnerabilidad al trasladarse a lugares con amenazas socionaturales, como por ejemplo, riesgos de incendios forestales (Valparaíso), inundación (campamentos que se llaman “ribera del río” en RM), aluviones (Copiapó) y derrumbes (Antofagasta), además de lugares contaminados o bajo líneas de alta tensión, entre otros.

Cada ciudad muestra particularidades que habría que analizar caso a caso, identificando si hay lugares que concentran familias (zonas de expulsión). En el caso de Antofagasta, pueden revisarse estas zonas en los siguientes mapas: