Una cárcel: El principal legado de Piñera en la región de Antofagasta

Aumentar el número de personas en la cárcel y aumentar la vigilancia policial, fueron el principal mensaje del Mandatario.

Menos centralismo, dos nuevos hospitales para la región, mejoramiento del Agua Potable y un ingreso ético familiar, fueron algunas de las promesas que Sebastián Piñera realizó como candidato el año 2010. Sin embargo, su última visita tuvo como principal destino inspeccionar la nueva cárcel concesionada de la ciudad. Entérate de lo que dijo el Mandatario y sus principales promesas, aun sin cumplir.

Aumentar el número de personas en la cárcel y aumentar la vigilancia policial, fueron el principal mensaje del Mandatario.
Aumentar el número de personas en la cárcel y aumentar la vigilancia policial, fueron el principal mensaje del Mandatario.

Ni por los dos nuevos hospitales que prometió en campaña pero que todavía no se construyen, o un cambio en el modelo educativo que permita aliviar el endeudamiento de miles de familias, se recordará al Presidente Sebastián Piñera en la región de Antofagasta, a pocos meses de su salida de La Moneda.

Si, por la construcción de una gigantesca cárcel con capacidad para 1.160 reclusos y que ha costado al estado más de 55 mil millones de pesos o si lo prefiere, el equivalente a pagar casi dos veces la deuda del gobierno con la región o la gratuidad en sus carreras universitarias para 5.500 jóvenes, suponiendo que los estudios de cada uno costaran 10 millones de pesos.

Precisamente esas fueron las obras a las que en una jornada que estuvo marcada por la fuerte vigilancia policial en el centro de la capital regional para evitar manifestaciones en su contra, visitó el Mandatario junto al subsecretario de Justicia, Juan Ignacio Piña.

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El recinto penitenciario, de 37 mil mts2,  contempla todo lo esperable para una obra de alto costo. Módulos y espacios de circulación independientes, zonas de alta y mediana complejidad y modernos sistemas de registro y tecnovigilancia, además de una unidad de salud, talleres, central de alimentación y capilla ecuménica, entre otros.

Durante su intervención, el Jefe de Estado destacó que “las cárceles que hemos construido y las que hemos ampliado y mejorado, tienen facilidades para que los reclusos puedan trabajar, se puedan educar y, además, para poder segregar a las personas privadas de libertad. Que los delincuentes más peligrosos no estén juntos con los delincuentes primerizos, porque eso mejora las capacidades de nuestro sistema de rehabilitar”.

Asimismo,  en consecuencia con la línea ideológica planteada por el oficialismo, señaló que se debe seguir aumentando la cantidad de vigilancia policial, llamando nuevamente a  que se aprueben los polémicos proyectos de ley que el ejecutivo mantiene en el congreso: La ley antiprotesta o “ley Hinzpeter”, la ley que impide insultar a carabineros o también conocida popularmente como “ley mi cabo” y la ley que permite el control preventivo de identidad, que ha sido cuestionada como un regreso de la detención por sospecha que aplicaba el régimen militar.

Una concentración del Mandatario en términos discursivos en lo que refiere a la delincuencia, que ha sido uno de los puntos débiles del gobierno, considerando que las cifras de delitos aumentan, a la par que disminuye la credibilidad de la policía uniformada, precisamente porque la ciudadanía percibe que el gobierno se ha encargado de imprimir en ella un rol político, que se refleja en la vehemencia con que actúa para silenciar las demandas de las organizaciones sociales y los opositores al gobierno, a la vez que se aprecia displicencia ante los delincuentes comunes y los delincuentes de cuello y corbata.

Las promesas incumplidas

Al ritmo del reggaeton, Piñera cerró su campaña en Antofagasta el año 2010.

Sin embargo, lo más notorio en el discurso del Primer Mandatario no fueron sus anuncios, sino aquello que estuvo ausente en su mensaje. Así es como no se mencionó una sola palabra respecto a la deuda de 30 mil millones de pesos que el estado chileno tiene con la región de Antofagasta. Una situación muy diferente a lo que sucedía cuando el Primer Mandatario era candidato y anunciaba menos centralismo y la creación de un Fondo de Desarrollo para el Norte (FONDENOR) que permitiera que mayores recursos del cobre permanezcan en las zonas productoras, como compensación de los efectos sociales y medioambientales que genera la extracción de recursos naturales.

Yo voy a ser el presidente de las regiones. Voy a terminar con este absurdo de concentrarlo todo en Santiago y dejar a las regiones como patio trasero. Dentro de ese proyecto para fortalecer a las regiones está el Fondo de Desarrollo para el Norte”, prometía en ese entonces Piñera.

En la actualidad, la Región de Antofagasta es la principal fuente de divisas para el país y fuente de enriquecimiento para inversores extranjeros. Sin embargo, adolece grandes falencias en salud, educación e infraestructura, producto de que la mayor parte de las utilidades son llevadas por empresas extranjeras, mientras que el resto es enviado a Santiago, desde donde solo una pequeña parte retorna a la región con mayor costo de vida en el país.

Otras promesas sin cumplir

La construcción de dos nuevos Hospitales en la Región, la plantación de 770.000 árboles, un ingreso ético familiar, modernización del puerto, desarrollo de la pesca y proyectos para mejorar el Agua Potable, son algunas de las otras promesas de campaña del Presidente con la región.

Estos compromisos del mandatario, fueron realizados públicamente el 6 de Enero del 2010, en medio de un masivo acto realizado en La Perla del Norte, a pocos días de la segunda vuelta presidencial.

En la historia quedó escrito que 49.536 antofagastinos le creyeron y votaron por él. 54.381 votaron por Eduardo Frei y más de 190 mil habitantes de la ciudad en edad de votar, prefirieron no hacerlo o no inscribirse en los registros electorales, ya que según proyecciones oficiales del Instituto Nacional de Estadísticas, Antofagasta contaba a la fecha con una población de 423.419 personas, 290 mil de ellas  mayores de 18 años.