El último curso natural de agua de Antofagasta en peligro

Las vertientes, pequeño curso de agua y el entorno “verde” que se generaba a su alrededor, por años fue lugar de excursiones y paseos familiares. Sin embargo, hoy está amenazado por el constante crecimiento de la ciudad y por la falta de visión de nuestras autoridades que no ven la riqueza de este espacio.

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La carencia de áreas verdes en la ciudad de Antofagasta es un hecho concreto y que cada vecino asume y se lamenta, más allá de las cifras municipales. Lo anterior queda más de manifiesto con el estudio realizado por la Universidad Adolfo Ibáñez, que da cuenta que esta capital regional sólo dispone de 1.3 metros cuadrados de esos espacios por habitante.

En este contexto, y ante la escasez de espacios y terrenos, podría surgir como una solución generar un nuevo y amplio lugar de recreación familiar y deportiva en el sector de Las Vertientes de la Quebrada Carrizo. Nos referimos a ese pequeño curso de agua natural que baja al mar por cerca de 3 kilómetros, y que a su paso, genera un pequeño ecosistema, desconocido y no valorado por el sector público y privado.

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Obviamente para proteger algo, es necesario primero conocerlo. En este sentido, la estudiante de postgrado y profesora de Biología de la Universidad de Antofagasta Bernardita Valenzuela, lanza una alerta debido a las construcciones que se realizan en el sector, como son un puente y la futura nueva rotonda de la salida sur de la ciudad.

“Hace unos años realizamos un seminario de titulo que se llamó Plantas Cultivables y Nativas de la Quebrada Carrizo. Al sector íbamos a cazar lagartijas para hacer cariotipos en genética, estando en eso descubrimos unas plantas de apio comestible. Una de las grandes características de este vegetal es que no tolera la salinidad, sin embargo, en esta zona lo vimos creciendo sobre la sal”, explica la científica.

De esta observación partió el estudio, que fue patrocinado por los doctores Pedro Zamorano y Julio Pastenes.

Este trabajo se centró en la observación del crecimiento de la especie Apium graveolens (Apio) en la Quebrada Carrizo, en la cual es notable la presencia de sales en los sectores en que se aprecia vegetación. “Por lo tanto nos interesó determinar si algunas especies en este sector presentaban halotolerancia. Para ello se examinó la germinación de dos especies: Apium graveolens y Triglochin montevidense (Junco) de semillas recogidas del sector y se comparó con la germinación de semillas de apio comercial”, expresó la científica.

Analisis

En este estudio se realizaron análisis químicos, que determinaron que este sector presenta suelos salinos.

“De acuerdo al United States Salinity Laboratory de Riverside un suelo con una CE de más 16 dS/m se define como severamente salino, así el de la Quebrada de Carrizo se considera en esta clasificación, pues presenta una CE 62.7 dS/m. La conductividad eléctrica del agua del sector con valores de más de 20 dS/m nos indica que esta agua tiene una salinidad severa, de acuerdo a la tabla de Relación de Salinidad y Sobrevivencia en Vegetales”, sostiene Bernardita Valenzuela.

La investigación determinó que el apio de esta zona germina con un 60% de agua de mar, mientras que el apio comercial no es capaz de germinar en esta condición. En el caso del Triglochin germina en mezcla de 70% agua de mar. Estos resultados sugieren que en la Quebrada Carrizo se encuentran vegetales en proceso de adaptación a condiciones salinas. Los resultados sugieren que estas plantas poseen genes que permiten  una adaptación a la salinidad y que pueden ser muy importantes para la biotecnología vegetal.

Humedal

unnamed (4)Hasta mediados del siglo pasado en este sector existían quintas de cultivos, por lo tanto, se entiende que este apio especial fue plantado allí y se hizo resistente a la salinidad. “Acá tenemos un gran riqueza genética, pues podríamos seguir estudiando y determinar que otras especies se podrían adaptar a estas condiciones, y así, utilizar aguas salada en cultivos de vegetales para alimentación”, expresa Bernardita Valenzuela.

Técnicamente este sitio es un humedal, pero no ha sido clasificado oficialmente pues eso implicaría activar  algunas medidas de protección efectivas.  “Este sector, junto con transformarse en un parque ecológico, también podría ser un excelente campo de estudio para nuestra universidad, ya que también hemos encontrado la presencia de organismos termófilos poco comunes en zonas no termales”, expresa la científica de la UA.

En el humedal también existían otras especies vegetales, así como peces (Poecilia reticulata) y tres tipos de lagartijas, entre las que destacan Microlophus atacamensis por su abundancia. También se pueden ver aves, Larus modestus (gaviota garuma), Ardea alba (garza grande)  y gorriones.  Además existen una variedad de insectos voladores entre los que destacan las libélulas.

En torno a la microbiología del sector, basta tomar un trozo de sal y ver la pigmentación verde y purpura de los microorganismos que habitan en ellas.

Vecinos

Si bien el uso del agua de la quebrada se encuentra normado, y por lo tanto, puede ser usado para regar jardines por ejemplo o para la pileta que se encuentra en la rotonda, hay vecinos que opinan que en este sector podría habilitarse un hermoso parque, para lo cual, deberían actuar colaborativamente el sector privado y el público.

“Siempre me he imaginado que en toda esta quebrada se habiliten senderos para los caminantes, ciclovías, museos al aire libre y espacios para que las familias puedan compartir y disfrutar del entorno. Sería realmente positivo que se formará una alianza para rescatar y proteger este sector que por tantos años ha estado abandonado y lleno de basuras”, comentó Luis Adolfo Suarez, antiguo vecino del sector sur de la población Coviefi.

Si bien en el sector se encuentran instalaciones de dos empresas mineras, el vecino plantea que eso no implica que no se pueda rescatar el sector para uso de la comunidad “insisto que sería maravilloso que las autoridades convocaran a todos quienes ocupan dichos espacios y se formara una comisión que trabará para la creación de un parque”, sostuvo.

El llamado de este antiguo vecino debería ser considerado por las autoridades competentes en este ámbito, pues el humedal está bajo amenaza con la construcción del puente que unirá la Coviefí con la Ruta 28 y con la remodelación de la rotando de acceso a esta carretera, conocida también como “La Ruta de la Minería”.