Un 23 de julio del 2019 la vida de Gabriela Contreras Uribe se apagó, por alguien que sintió que ella era de su propiedad, alguien que la vulneró, y le quitó el derecho a vivir, dejando a un pequeño de tres años que no podrá volver a disfrutar a su madre y que aprenderá de la peor manera lo que es un femicidio.

En el marco de la indignación que hoy envuelve a miles de mujeres por el caso de Martin Pradenas y la muerte de Antonia Barra, Calama vive también su propio luto, recordando a Gabriela, quien a sus cortos 28 años fue atacada por su ex pareja y padre de su hijo, Mario Andrés Chaparro Llaves, la madrugada del 23 de julio.

Gabriela Contreras Uribe.

Fue el femicidio número 26 a nivel país del pasado año, el tercero en la Región y el primero en la comuna de Calama según cifras entregadas por el Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género, SernamEG. Pero, no es un número más y jamás podría serlo, porque vive en la memoria de todo Chile, de todos aquellos que la conocieron, de su hijo, de su familia, amistades y de todas las mujeres, que lamentan su perdida hasta la fecha.

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Porque hoy ya no nos quedaremos calladas, por Gabriela Contreras, Antonia Barra, Gladys Gallegos, Beatriz González, Ruth Mendoza, Yulisa Cerda, Soledad Valenzuela, Anaís Godoy, Eliana Urra… y tantas más que tristemente llenaría las líneas de este reportaje.

El agresor acabó con la vida de la joven madre en su domicilio en pleno centro de la comuna loína, contando con dos causas vigentes. Fue denunciado por amenazas contra Gabriela y se le prohibió acercarse a menos de 200 metros, pero las medidas no fueron respetadas.

Desde el año 2010 al 2019, la Red Chilena Contra la Violencia hacia las mujeres registró 560 femicidios, cifras donde se consideró cualquier asesinato a mujer o niña perpetrado por un hombre por motivos de género. De éstos, más del 42% de las víctimas había denunciado previamente, contando con historiales de violencia, amenazas y medidas no consideradas, no respetadas, no suficientes.

En la actualidad hay muchas más Gabrielas de lo que quisiéramos mencionar y este número parece no cesar.

A la fecha, su padre comparte recuerdos que llegan al corazón y remecen nuestra mente y alma. Escribe de cuando era pequeña junto a sus hermanos, de la siembra, y de cómo pensaba junto a su esposa mientras los observaban, que ojalá pudieran alcanzar una estrella para hacer realidad todos los sueños que albergaran sus hijos en ese momento y posteriormente cada sueño a lo largo de sus vidas, aunque no siempre pueda ser así.

Remembrando esos momentos en que cargaba a Gabriela en brazos cuando era sólo una niña y le cantaba canciones de Mercedes Sosa para que durmiera.

Con el respeto frente a mi escritura, canto:

“Si no hay caminos por recorrer, veré en tus ojos y seguiré. Si no hay palabras en tu dolor, yo seré el canto, seré tu voz”

– Almas en el viento, Mercedes Sosa.

Con un nudo en la garganta, con la rabia y pena a flor de piel, con la mirada en llanto, con miedo por mi vida y la de las mujeres que la rodean, con una olla y cuchara de palo para cacerolear y hacernos escuchar, con marchas e intervenciones para decir basta a las injusticias y pedir igualdad, ya no queremos más.

Hoy buscamos justicia, una que no puede devolver a la vida a quienes ya han partido, pero puede dejar de enlutar familias enteras con una pena insuperable. Hoy te recordamos, Gabriela, hoy Calama reniega con fuertes corrientes de viento tu partida. Hoy también cantamos por ti y por todas nuestras compañeras víctimas del femicidio, violencia y machismo y alzaremos la voz, hasta que se haga justicia, hasta que realmente no haya NI UNA MENOS.

En memoria de Gabriela Contreras Uribe, la noche de este frío 23 de julio 2020, se invita a una velatón desde sus hogares a las 21 horas. Las velas se prenderán y las calles sonarán y se escuchará su voz.