El día que llegó el fin del mundo para tres mil personas en el norte de Chile

Mientras muchos temen un posible apocalipsis, son pocos los que recuerdan que un 21 de diciembre, hace 105 años, en el norte grande de nuestro país, ocurrió una de las matanzas mas grandes de la Historia de Chile. Se trató del día que el mundo terminó para siempre para más de tres mil trabajadores en la Escuela Santa Maria de Iquique. Te invitamos a recordar lo que la historia quiere borrar, olvidando a cientos de hombres, mujeres y niños que perdieron su vida por querer conseguir condiciones de trabajo y de vida digna.

Eran los trabajadores del salitre de distintas nacionalidades que se encontraban en huelga general, los que alojaban en esta escuela que convirtió sus patios y murallas de color sangre, por intentar conseguir justicia por su trabajo, en pleno auge de producción salitrera en las regiones de Antofagasta y Tarapacá.

Fue una de las huelgas más grandes de aquella época, reprimida por medio de las fuerzas armadas  comandas por el General Roberto Silva Renard, que bajo las instrucciones del ministro del interior Rafael Sotomayor Gaete, ordeno reprimir las protestas en el Gobierno del Presidente Pedro Montt.

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Diversos autores sostienen que fueron más de tres mil personas las que perdieron su vida, incluyendo a mujeres y niños, y castigando con crueldad a los que lograron sobrevivir, por no aceptar el pago por intermedio de fichas otorgadas por la explotación que efectuaba el señor pulpero.

Historia

El movimiento obrero estaba en pleno apogeo en conjunto con el sindicalismo, en especial en las zonas productoras de salitre, en el mismo período de una decadencia institucional del país, ya que las diversas protestas habían comenzado desde 1902 siendo una de las principales las huelgas de Valparaíso de 1902 y en Santiago en 1905.

El territorio geográfico del auge salitrero era el territorio de Tarapacá y Antofagasta, obtenidos por Chile luego de la guerra del Pacifico, lo que conllevó a lo que tradicionalmente la Historia a llamado “Guerra Civil de 1891”, que culmina con la muerte del presidente Balmaceda, el hombre que quiso estatizar el recurso que finalmente quedé en manos de pocos.

La vida de los pampinos era precaria, además que las empresas controlaban la vida y trabajo dentro de los yacimientos, provocando vulnerabilidad ante diversas arbitrariedades de los opresores, quienes tenían poder absoluto sobre el trabajador pobre.

Eran reprimidos, sus casas eran cerradas, miraban solo por las ventanas, contaban con un sistema policial propio, ademas de diversas pulperías que realizaban negocios entre las oficinas, por intermedio de un sistema de  pago con fichas, las que eran canjeables en sus oficinas y negocios propios en forma de monopolio, los que se reservaban el derecho a retrasar el pago hasta por tres meses.

Es el 10 de Diciembre (actual día mundial de los Derecho Humanos), en que se generaliza la huelga en la salitrera San Lorenzo, ampliándose el paro al Alto de San Antonio, siendo la huelga conocida como los 18 peniques, intentando cambiar el sistema de fichas, porque el salitre era comercializado por libras esterlinas,

A este movimiento se sumaron otras oficinas salitreras, entrando en huelga también casi todo el comercio e industria del norte del país, publicando sus demandas el 16 de Diciembre de 1907, en las que se consideraba:

1-Aceptar que mientras se supriman las fichas y se emita dinero sencillo cada Oficina representada y suscrita por su Gerente respectivo reciba las de otra Oficina y de ella misma a la par, pagando una multa de $ 50.000, siempre que se niegue a recibir las fichas a la par.

2-Pago de los jornales a razón de un cambio fijo de 18 peniques.

3- Libertad de comercio en la Oficina en forma amplia y absoluta.

4-Cierre general con reja de fierro de todos los cachuchos y chulladores de las Oficinas Salitreras, so pena de pagar de 5 a 10.000 pesos de indemnización a cada obrero que se malogre a consecuencia de no haberse cumplido esta obligación.

5-En cada oficina habrá una balanza y una vara al lado afuera de la pulpería y tienda para confrontar pesos y medidas.

6-Conceder local gratuito para fundar escuelas nocturnas para obreros, siempre que algunos de ellos lo pida con tal objeto.

7-Que el Administrador no pueda hacer arrojar a la rampa el caliche decomisado y aprovecharlo después en los cachuchos.

8-Que el Administrador ni ningún empleado de la Oficina pueda despedir a los obreros que han tomado parte en el presente movimiento, ni a los jefes, sin un desahucio de 2 a 3 meses, o una indemnización en cambio de 300 a 500 pesos.

9-Que en el futuro sea obligatorio para obreros y patrones un desahucio de 15 días cuando se ponga término al contrato.

Es el mismo 16 de Diciembre, que el Gobierno de Santiago había dado orden a 3 regimientos para reforzar al de Iquique, y es al día siguiente que llega a Arica el barco Blanco Encalada con militares desde Rancagua en conjunto con otras embarcaciones.

A medida que avanzaba la huelga, más y más pampinos se unían a ella, estimándose mas de 12.000, los que se reunieron en la plaza Manuel Montt y la Escuela Santa Maria, solicitando al Gobierno que fuera mediador con los ingleses para solucionar las demandas, cuyo Gobierno no efectuó la petición.

Por ordenes oficiales se determino que abandonar la plaza y la escuela y se fuera al Hipódromo  para que regresaran a las salitreras a continuar con su trabajo normalmente junto a sus familias. Los pampinos siguieron el huelga, porque querían cumplidas sus demandas.

El 21 de diciembre de 1907 se efectuaron los funerales de los obreros, e inmediatamente después de concluir las ceremonias se les ordenó a todos los trabajadores que abandonaran las dependencias de la escuela y sus alrededores y se trasladaran a las casuchas del Club Hípico. Los obreros se negaron a ir, temiendo ser cañoneados por los barcos que apuntaban el camino que deberían recorrer hacia dicho lugar.

Es Roberto Silva Renard y Ledezma los que tuvieron la misión de desalojarlos, y de no hacerlos amenazaron con abrir fuego contra ellos. Ante la negativa de la gran mayoría  los generales cumplieron su palabra: abrir fuego contra los trabajadores,ordenando a los soldados disparar a los que se encontraban en la plaza quienes murieron con la primera descarga.

Las familias desesperadas se arrojaron contra las tropas, y esta en acto de “valentía”, siguió disparando con metralletas, aumentando los disparos a los patios, las salas de clases, matando a mujeres y niños, logrando escapar algunas personas, pero escoltadas con sables hasta el Club Hípico.

Conmemoración

A este episodio trágico de la Historia de Chile y a nivel mundial, con motivo de los 100 años de su desenlace , se ordenó que los cadáveres fueran exhumados nuevamente, para ser depositados en un monumento en el mismo lugar donde se cometió el crimen. En esta oportunidad diversas agrupaciones conmemoraron a los caídos, en los que se encontró el Partido Comunista, y los partidos del bloque político de la presidenta del período Michelle Bachelet, quien estableció duelo nacional el 21 de Diciembre del 2007.

Distintos libros nos narran de este hito, considerando a Canto a la Pampa, Hijo del Salitre (Volodia Teiltelboim), y Santa María de las flores negras (Hernán Rivera Letelier).

El teatro no ha estado ausente y se han efectuado cientos de obras, destacando Santa María de Iquique: La Venganza de Ramón Ramón.

La música a nivel nacional tiene diversas piezas que recuerdan este suceso, considerando a la Cantata Santa María de Iquique, interpretada por Quilapayún, y la reciente interpretación de Cantata Rock cuya obra completa pudo ser escuchada el pasado Sábado 8 de Diciembre en el concierto Centenario del Partido Comunista realizado en el Estadio Nacional de Santiago, donde se rindió homenaje a los asesinados en un episodio que no puede ser olvidado.

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