Por expresar su opinión recibieron palos y violencia

Carabineros fuera del establecimiento, minutos después de desalojar a los estudiantes

En exclusiva, El Diario de Antofagasta estuvo con los estudiantes del Colegio Particular Subvencionado San José mientras intentaban realizar la toma del establecimiento, hecho que fue frustrado violentamente por efectivos policiales. Tres estudiantes resultaron heridos y seis fueron detenidos en un irregular procedimiento.

Se pasaron la noche en vela. Ilusionados, contentos. También nerviosos. Al fin iban a poder apoyar a los demás estudiantes de Chile. Desde el interior del edificio donde pasaron la noche, nos reciben tres de las niñas. Ninguna tiene más de 18 años. Al interior del estacionamiento hay 20 de sus compañeros, esperando el momento para actuar. La decisión ya estaba tomada, se iban a tomar el Colegio Inglés San José de Antofagasta, el segundo colegio particular subvencionado en irse a toma en una sola noche.

La situación se veía difícil. El apoyo a la toma es mayoritario, cuentan con las firmas de más del 60% de sus compañeros. Pero no falta el “sapo”. Incluso este mismo diario pudo comprobar que pese al pacto de estricto secreto para mantener en reserva la ocupación del emblemático colegio subvencionado, no faltó quién se dedicó a esparcir el rumor. Esta persona, que es apoderado del Colegio y que en twitter se hace llamar “RobertOssandon“, denominado ahora por los niños como “traidor”, sería uno de los responsables de lo que sucedería después.

Son alrededor de las seis de la mañana y la muchacha rubia, cuyo nombre no daremos a conocer por las represalias que puede tomar el colegio, sale junto a sus compañeros en dirección al colegio. El plan es simple: Saltarse la reja, ocupar el colegio, colocar cadenas y dar inicio oficial a la toma.

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Pero adentro del colegio pasa algo extraño. Además de las cámaras de seguridad, hay guardias, el doble de lo habitual. A los perros que deambulan por el interior no les tienen miedo. “Son unos cositos”, cuenta la estudiante.

A la toma

Todo fue rápido. Por razones obvias este medio se mantuvo alejado del establecimiento mientras se llevaba a cabo la ocupación. Los estudiantes cuentan que apenas saltaron, cometieron un error fatal: No colocaron inmediatamente la cadena a la puerta. De la nada, aparecieron efectivos policiales y balizas por todos lados. Inútilmente los pequeños intentaron tener la puerta cerrada. Los verdes entraron a la fuerza, golpeando todo a su paso.

“Se oían gritos, todos escapando”, nos relata una estudiante. En el descontrol, tres de los jóvenes fueron encerrados al interior de la “zapatilla” y llevados a la comisaría.  Otros tres serían “capturados” como si de delincuentes se tratase, en plena calle. Entre los demás jóvenes el ambiente no es otro que el terror. Como fugitivos por las calles, escondiéndose. Lo único que les quedaba por hacer, era llegar hasta la casa de uno de los estudiantes, que se convirtió en el “refugio” de los “sobrevivientes”.

“Los niños se quedaron cerca del colegio, vamos a buscarlos”, dice la estudiante de ojos claros, mientras sale en dirección a sus compañeros perdidos. Sentados en la cuneta, están dos chicos de no más de 17 años. Asustados. Uno de ellos apenas puede caminar y tiene su pierna inmóvil. A lo lejos titila la luz roja de la patrulla policial.

“Me pegué con un grifo mientras arrancaba de los pacos”, cuenta lleno de dolor. A esa hora ya saben que seis de sus compañeros fueron detenidos, se sienten pésimo, están convencidos de que alguien de postura minoritaria y antidemocrática, alertó al rector del Colegio, Manuel Campaña, quién entregó su lección de como resolver conflictos: Nada de diálogo, solo violencia.

Irregular procedimiento policial

Horas más tarde se sabría que los estudiantes detenidos fueron llevados hasta el hospital y que Carabineros los identificó como estudiantes del “Liceo Técnico”, en vez de estudiantes del Colegio San José. Los padres denuncian uso excesivo de la violencia. Adultos desconocidos hicieron uso del poder que les confiere su uniforme para golpear a sus hijos, que se manifestaban pacíficamente.

No obstante, “no nos detendrán”, es la frase que resuena en los labios de la joven de cuarto año medio, así como en sus compañeros. “No fuimos ni violentos, ni tampoco esto fue algo minoritario. Tenemos las firmas de la mayoría de nuestros compañeros”, cuentan.

El rector no estuvo disponible para dar su testimonio en esta nota. Pero si alzó la voz para señalar medidas disciplinarias contra los jóvenes que expresaron su opinión. Varios alumnos de excelencia podrían perder sus becas, por apoyar una causa transversal como es el movimiento estudiantil. Para nadie es un misterio el nombre que reciben este tipo de prácticas: Apagar el fuego con bencina. O como dicen lo más románticos, “Podrán cortar todas las flores, pero nunca detendrán la primavera”.