En libertad quedó hombre que abusó sexualmente de dos niñas en Iglesia Evangélica de Antofagasta

Dos condenas de 3 años y un día de presidio menor en su grado máximo, que fueron sustituídas por libertad vigilada intensiva, fue la sentencia del Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Antofagasta en contra de un hombre de 54 años de edad, maestro de construcción y de quien solo se revelaron sus iniciales M.E.P.T., por su culpabilidad en dos delitos de abuso sexual en contra de menores de edad.

Los hechos por los que acusó la fiscalía, dan cuenta que entre los años 2008 a 2012, en el interior de la Iglesia Pentecostal Trinitaria de Chile, ubicada en calle Mariano Farandato, sector centro norte de la ciudad, el imputado, procedió a realizar en reiteradas oportunidades, actos de relevancia y significación sexual en perjuicio de una menor de 6 años, consistente en tocaciones por debajo de la ropa en sus genitales.

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Asimismo, durante el año 2012, el imputado realizó en forma reiterada, acciones de relevancia y significación sexual en perjuicio de otra menor, quien tenía 10 años de edad, consistentes en tocaciones por debajo de la ropa, aprovechando que trasladaba a la menor hasta su domicilio ya que cumplía funciones de chofer del furgón de la iglesia.

El imputado renunció a su derecho a guardar silencio y declaró en el juicio, negando las acusaciones y señalando que nunca habría actuado como chofer de la iglesia, atribuyendo  las acusaciones a problemas que habría tenido con las madres de las menores.

Una versión que sin embargo fue refutada gracias a la prueba testimonial, pericial y documental que presentó el fiscal David Cortés Alfaro. En el primer caso declararon las dos víctimas, que reseñaron diversas oportunidades en donde el acusado aprovechando breves espacios de tiempo, abusó de ellas.

Una de las niñas contó que a la edad de seis años fue a un paseo a la playa, donde un tío de la iglesia le ofreció limpiar su calzón que estaba con arena, percatándose la niña que el hombre se había bajado el short. En ese momento no le dio mayor importancia, pero este tipo de hechos se fueron repitiendo en el tiempo.

La otra víctima recordó episodios ocurridos al interior de un furgón que era de propiedad de la hija del pastor y que el imputado usaba para llevar miembros de la iglesia a sus casas. En varias ocasiones la trasladó por cortos lapsos de tiempo, aprovechando la ocasión para sentarla en sus rodillas y hacerle tocaciones.

Estos dichos de las menores abusadas fueron refrendados por los testimonios de los peritos y de los policías que tuvieron a su cargo las investigaciones.

La defensa del hombre también presentó testigos, quienes declararon por hechos posteriores a la investigación y familiares directos del acusado, quienes declararon funcionalmente y no lograron generar dudas razonables sobre el relato de las menores.

Por ello el Tribunal dio por acreditados tantos los delitos como la participación que en los mismos cupo al acusado. Sin embargo, dado que el condenado reúne los requisitos que dispone la ley para atenuar la condena, se le sustituyeron las penas privativas de libertad por de libertad vigilada intensiva, por un lapso de seis años.