El 29 de junio 2017 se constituye oficialmente la Mesa Técnica Providencia sitio de memoria, que nuestra Agrupación venía solicitando su conformación, luego de haber sido declarado Monumento nacional en la categoría de Monumento histórico y por ende las principales autoridades de la región recogieron nuestra propuesta e iniciativa. Con la conducción del Sr. Marcelo Encina Seremi de Justicia y DD.HH, se dió inicio a este trabajo que también lo integran: Carabineros de Chile, Seremi del MOP. Seremi de BB.NN, Consejo de Monumentos Nacionales, Seremi de Educación, representante del Consejo de arte y cultura , del CORE y DIBAM. Posteriormente se integra el INDH como observadores activos.

Después de varios meses de trabajo se llegó a determinar que el terreno ubicado en calle Matta presenta tres paños y solo respecto a uno de ellos se tiene certeza legal de la expropiación realizada por el fisco en período de dictadura a la Congregación de las Hermanas de la Providencia, según consta en escritura pública de fecha 19 de Febrero de 1975.

Además, una parte importante de lo que fue declarado monumento nacional y destinado por el fisco a Carabineros bajo resolución Nª 257 en 1977, resultó ahora con la investigación realizada que no hay claridad legal, pese a la destinación legal existente desde hace más de 30 años.

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Así las cosas, nuestra Agrupación decide (sin renunciar a la totalidad del edificio) realizar una solicitud parcial a la Seremía de Bienes Nacionales para que en una parte de él, Carabineros de Chile acepte y se excluya de su destinación original. Estamos hablando de que el área de protección de lo que fue declarado Monumento Nacional es de 1.138.38 metros cuadrados y lo que se solicita como exclusión es de 495.8 mts cuadrados.

La Agrupación que presido, concitó una gran simpatía y adhesión, realizó todos los trámites y agendó entrevistas con las principales autoridades de la región y ministerios durante los últimos 4 años. Gran parte de nuestros recursos de tiempo y económicos quedan registrados en nuestros esfuerzos por lograr avanzar y terminar con la impunidad y el olvido.

Pese a todas las posibilidades que hubieron durante el mandato de la actual administración del Gobierno y Estado Chileno de la Presidenta Michelle Bachelet, sentimos que el tiempo se acaba inexorablemente y el temor fundado de que no llegaremos a puerto momentáneamente con nuestra solicitud, se acrecienta.

Desde mucho antes que decidiéramos emprender el camino de relacionarnos con el Estado y sus representantes y como otras organizaciones que están realizando el mismo trabajo, hemos debido enfrentarnos a una política de invisibilización de la memoria y que favorece  la  impunidad, ambas como parte de un mismo problema vigente hasta hoy.

Si en dictadura el ex internado Bernarda Morin y sus paredes presenciaron el horror de la política represiva, tras su término, el espacio se mantuvo escondido por largo tiempo, y de no ser por la lucha de familiares, ex detenidos y detenidas y nuevas generaciones de jóvenes, el ex cuartel secreto aún se mantendría invisibilizado.

De los 1.132 sitios que en 2004 se habían catastrado como lugares de detención politica, solo una treintena cuentan con el reconocimiento de Monumento Histórico, otros pocos esperan la dictación de decreto y poco a poco emergen otros que esperan ser declarados a solicitud de las agrupaciones.

Pocos cuentan con financiamiento para su gestión y la gran mayoría son de la Región Metropolitana. No existe una política de protección y recuperación territorial, ni estratégica ni representativa. Tal como ha sucedido con La Providencia de Antofagasta, la ex Colonia Dignidad y Cuartel Borgoño entre otros, los logros se han debido a los esfuerzos  de las Agrupaciones y Organizaciones que una a una han gestionado y demandado su recuperación.

La función pública de la protección de la memoria ha sido delegada desde el Estado a la sociedad civil que con recursos casi inexistentes se embarcan en una labor dura de intentar proteger y manejar cada sitio, cuyo resultado  se vuelve incierto al no existir hasta ahora una política de Estado.

En lo inmediato a casi dos semanas del termino del gobierno, seguiremos bregando por alcanzar nuestros objetivos. Sumaremos nuevos actores. Buscaremos potenciarnos de distintas maneras. El ex centro de detención política y tortura de calle Matta tarde o temprano se convertirá en sitio de memoria activo, interactuando con la comunidad y develando nuestra historia reciente. La formación ciudadana de las nuevas generaciones dejará de sufrir las mutilaciones actuales. Buscaremos mantener el nexo con la comunidad.