Un nuevo golpe al tráfico de drogas se concretó en la frontera norte gracias a la vigilancia tecnológica y el despliegue operativo en el sector de Ollagüe. Durante la noche de este jueves, personal del Ejército detectó, a través de cámaras termales, a dos individuos que ingresaban a pie a territorio nacional desde Bolivia transportando maletas de pequeñas dimensiones. Al verse acechados por la vigilancia, los sujetos abandonaron los bultos en plena vía pública y emprendieron una veloz huida hacia el límite político internacional, logrando regresar a territorio boliviano antes de ser alcanzados por las patrullas.
Tras el aviso inmediato a la Tenencia de Ollagüe (F), personal de Carabineros concurrió al lugar y verificó la presencia de dos maletas que ocultaban 45 paquetes tipo “ladrillo”. Tras el conteo y pesaje preliminar en el destacamento fronterizo, se estableció que se trataba de clorhidrato de cocaína de alta pureza, con un peso total aproximado de 45 kilos. Por instrucción del Ministerio Público, el procedimiento fue derivado a la unidad especializada OS7 de la Prefectura de El Loa, quienes quedaron a cargo de las diligencias investigativas para determinar el destino final del cargamento.
El Jefe de Zona de Carabineros, General Cristian Montre Soto, destacó que este hallazgo es fruto del trabajo articulado que se realiza en la primera línea de control. “La vigilancia tecnológica permite detectar tempranamente maniobras vinculadas al narcotráfico, evitando que importantes cantidades de droga lleguen a las calles”, señaló la autoridad, subrayando que la frontera de la Región de Antofagasta es un punto estratégico para frenar el avance del crimen organizado y proteger la salud pública del país.
Finalmente, desde la Fiscalía Regional de Antofagasta, el fiscal (s) Eduardo Peña Martínez valoró el protocolo de trabajo interinstitucional implementado en la zona. El persecutor resaltó que la capacidad de respuesta, que permitió la llegada de carabineros al lugar en cosa de minutos tras la detección aérea, es clave para asfixiar las rutas del narcotráfico transnacional. Con este decomiso, las instituciones refuerzan el mensaje de que el desierto cuenta con ojos tecnológicos capaces de detectar cualquier movimiento sospechoso, incluso en las condiciones geográficas más extremas de la cordillera.