Carta a los xenófobos de Antofagasta

Captura
Con este afiche promocionan la marcha racista y xenofóbica de Antofagasta, que cuenta con el aval de las autoridades derechistas del gobierno y el municipio.

Entendemos Antofagasta como un lugar, incluso más allá de sus límites meramente geográficos. Antofagasta siempre ha sido norte, en cuanto destino, pero así también ha sido cuna, estación, posada. Antofagasta cuenta su historia desde mucho antes de sus banderas, porque las tiene casi todas, coleccionadas gracias a su vocación de anfitriona universal. Muchos hemos nacido aquí, pero la gran mayoría ha renacido antofagastino, motivados por la incesante búsqueda de un mejor porvenir.

Esta tierra, entonces, no sabe bien dónde comienza y dónde termina, su nombre es ciudad, es región y también es mundo. Eso permite que la riqueza multicultural que nos caracteriza nos niegue la posibilidad de sentirnos extraños, dado el vínculo que seguramente tenemos con quien sea que haya sabido de desierto, especialmente el de Atacama.

Y así, Antofagasta es el lente a través del cual las estrellas nos cuentan del pasado y el futuro, al mismo tiempo que en su suelo se esconden las riquezas que mueven a los hombres a construir su Historia, esa con mayúscula porque es imposible negar que en la capital minera del mundo – como la llaman los que manejan las cifras de su “éxito” – también se han gestado importantes movimientos obreros. Visiones opuestas que se encuentran para avanzar. Y en esa dialéctica, mucha sangre se ha derramado para que algún día podamos llamarnos hermanos.

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Es también donde viajeros ancestrales se turnan para venir a sobreescribir sus íntimas leyendas sobre las que ya habían escrito sus habitantes primeros. Pero todas se entienden porque no se reemplazan, sino que van formando las capas del tejido que nos esencia. Ésta es la tierra donde han nacido muchos hombres y mujeres que han hecho del arte, la ciencia, la política una vida destacada y visionaria.

Probablemente, tus abuelos hayan sido bolivianos, italianos, peruanos, chinos, yugoeslavos, griegos, españoles, árabes… o hayan llegado “enganchados” de una ilusión… piensa en ellos, tus ancestros, antes de dirigir tu violencia contra otro ser humano.