Quienes duermen más tarde tienen un coeficiente intelectual más elevado

Según un estudio de científicos ingleses, las  personas con coeficiente intelectual más alto tienden a ser más activas por la noche y a acostarse tarde.

Para muchos, el sueño es uno de los mayores placeres y también un componente fundamental en la biología animal. Ningún ser humano puede vivir normalmente, sin realizar esta actividad que es una necesidad. Sin embargo, ¿puede la hora en que se duerme ser un rasgo de personas con mayor nivel intelectual que otras?

Un grupo de expertos considera que sí, y además afirman que las personas con mayor coeficiente intelectual tienden a ser más activos en la noche, van a la cama más tarde, mientras que aquellos con menor coeficiente intelectual suelen retirarse a la cama poco después del anochecer.

Así lo revela una  investigación llevada a cabo por la London School of Economics and Political Science, que descubrió diferencias significativas en las preferencias de duración del sueño en función  de su coeficiente intelectual.

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Según explica el científico Satoshi Kanazawa,  las personas con un coeficiente intelectual más bajo tienden a madrugar y realizar  actividades  diurnas,  ya que nuestros ancestros eran más eficaces  durante el día. Y el ejecutar actividades nocturnas es “evolutivamente”  característico en individuos más inteligentes, lo que indica un mayor nivel de complejidad cognitiva en aquellos cuyos patrones de sueño se desplazan más tarde.

Con anterioridad ya se había demostrado que realizar actividades ya sea de día o durante la noche tiene que ver con nuestra genética, así lo revelan los investigadores, Lambertus Klei (Universidad Carnegie Mellon) y Rietz Patrick (Universidad Pittsburgh).

El psicólogo evolucionista Satoshi Kanazawa, ya se ha destacado en este tipo de estudios que relacionan ciertas preferencias y conductas con el índice de Coeficiente Intelectual (IQ). Con anterioridad  encontró que, en promedio, las personas que se dijeron ateos y liberales, tenían un IQ más alto que aquellas que dijeron ser creyentes y conservadoras. Lo mismo sucede con los hombres que afirmaron ser monógamos.

No obstante los investigadores advierten que no es bueno estereotipar a las personas en base a los resultados de estos estudios.