Sierra Gorda: Una comuna llena de historia, minería y salitre

La comuna de Sierra gorda se ubica en el centro de la provincia de Antofagasta en la segunda región del mismo nombre y actualmente cuenta con una población urbana de cerca de 2.360 habitantes, por lo que casi la totalidad de la población, 10.186 personas, es rural (CENSO 2017).

Imagen: Diario Angamos

La comuna de Sierra gorda se ubica en el centro de la provincia de Antofagasta en la segunda región del mismo nombre y actualmente cuenta con una población urbana de cerca de 2.360 habitantes, por lo que casi la totalidad de la población, 10.186 personas, es rural (CENSO 2017). Con una superficie de 12.286 km2, guarda entre sus calles y alrededores mucha historia, sobre todo minería y salitreras, de las cuales ahora solo encontramos ruinas que conformaron parte importante de la economía actual del país.

Historia

El nombre de la comuna fue puesto por Ignacio Domeyko como “extensión de montañas consecutivas de baja altura”, el poblado se creó cerca de 1872 con el descubrimiento de la mina de plata Caracoles.

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El pueblo surgió como un caserío minero cercano a la mina, el cual era un paso casi obligatorio para todas las carretas que pasaban por el lugar, ya que hacían un recorrido de 48 kilómetros entre el pueblo y el mineral, por lo mismo Sierra Gorda fue reconocida en su apogeo como “La ciudad del aire”. Para el año 1885 llegó a instalarse el ferrocarril, lo que generó un incremento en la población, llegando a superar las 5 mil personas, según pobladores de la época.

Cuatro años más tarde, comenzó la construcción de la estación de Caracoles, dando paso a un impulso comercial y con ello llegaron a instalarse casas compradoras de metales, hoteles, tiendas y casas de remoliendas.

Monumentos

Esta comuna cuenta con un conjunto de monumentos que forman parte su basta historia. Uno de aquellos monumentos son las ruinas de la salitrera de Chacabuco.

Las antiguas oficinas salitreras de Francisco Puelma fueron fundadas en el año 1907 como propiedad de una de las compañías con mayor producción en el área “Compañía de nitrato Lautaro Ltda”. Ésta tenía una moderna planta y equipos eléctricos, lo que permitía que se realizara una producción de casi 79.000 quintales mensuales de salitre.

A su vez, la población alcanzó unos 4.800 habitantes y contaba con un departamento de bienestar, servicio médico, farmacia, escuela, registro civil, correo y pulpería. El campamento estaba formado por unas 10 casas independientes y 34 largos bloques de adobe, los cuales contaban con 858 habitaciones, ¿te lo imaginas?.

Ya para el año 1934 paralizaron sus actividades trasladando la maestranza a la oficina de Chacabuco, Francisco Puelma fue desarmada paulatinamente quedando en las ruinas que se pueden observar hasta el día de hoy, las cuales fueron declaradas en 1989 como Monumento Histórico Nacional, recordando lo que alguna vez fue este histórico espacio.

Sierra Gorda también cuenta con la antigua Estación de ferrocarriles de Baquedano, en la que podemos encontrar un conjunto de locomotoras, carros salitreros de madera, fierros, entre otros. Los cuales forman una colección que da memoria de toda la historia minera de la localidad y que pasaron a ser parte de los monumentos históricos del país en 1983.

En la década de 1870, la zona de Antofagasta cobró relevancia por el hallazgo de yacimientos de salitre, el que se encontraba en soberanía boliviana, generando un creciente flujo de migraciones chilenas y de la explotación de este mineral, dando un gran impulso a la región, que después de la Guerra de Pacifico formó parte del territorio nacional, convirtiéndose así en un punto clave de la economía chilena hasta el presente.

En aquellos años se construyó una infraestructura habitacional, portuaria y ferroviaria, la cual después de mucho tiempo se expandió formando la estación de Baquedano construida en 1910, la que en el auge del salitre se volvió un poblado activo por la instalación de oficinas y viviendas alrededor del complejo ferroviario.

La estación está compuesta por un conjunto de edificaciones, como la maestranza, una casa de máquinas, talleres, casas de empleados, entre otros.

No cabe duda, que este pequeño recorrido trae inmensidad de recuerdos para quienes han tenido la suerte de pisar sus tierras, en donde cada rincón guarda historia y patrimonio, vivencias, risas y ese inmemorable amor por el norte.

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