El ejemplo de Antofagasta

Sería un gran error relajar la cuarentena ahora, que se entregaron cajas de alimentos con bastante publicidad, dando una falsa sensación de seguridad y de “misión cumplida”, cuando todavía falta mucho por hacer. Seguimos teniendo contagios, alta ocupación de camas críticas y gran parte de la población requiere de mayor apoyo para sobrellevar la emergencia, no solamente en materia de alimentación para algunos días, sino de ingresos.

El Ministro de Salud, Jaime Mañalich, ejemplificó este domingo con la situación de Antofagasta lo que a su juicio son “algunas evidencias alentadoras” sobre la lucha contra el coronavirus.

La autoridad de salud se refirió a las cifras de casos nuevos que resultan un tanto más bajas que jornadas anteriores (sin mencionar que hay más de 1.000 examenes PCR según la Seremi de Salud) por lo cual se abrió a la posibilidad de que se levante la cuarentena en una fecha próxima.

Se trata de un mensaje que puede resultar contradictorio, por cuanto la cuarentena ha sido la medida más efectiva de todas en Antofagasta y son precisamente las cifras las que así lo van demostrando. Como en todo el mundo, seguirán habiendo irresponsables que con o sin cuarentena asuman conductas riesgosas, pero claramente el confinamiento tiene mejores resultados cuando es obligatorio y así ha quedado demostrado. 

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Por esta razón sería un gran error relajar la cuarentena ahora, que se entregaron cajas de alimentos con bastante publicidad, dando una falsa sensación de seguridad y de “misión cumplida”, cuando todavía falta mucho por hacer. Seguimos teniendo contagios, alta ocupación de camas críticas y gran parte de la población requiere de mayor apoyo para sobrellevar la emergencia, no solamente en materia de alimentación para algunos días, sino de ingresos.   

Es allí donde el congelamiento de algunas cuentas y precios, suspension de cortes de servicio, además del retiro de fondos desde las AFP (con posterior restitución a cargo del fisco) resultan buenas alternativas. 

Debe reconocerse el esfuerzo que están haciendo muchas personas e instituciones apoyando a las familias más críticas, más aún en aquellos casos donde el apoyo surge de la genuina generosidad, sin intereses electorales. Mejor aún si este esfuerzo de toda la comunidad comienza a verse acompañado de algunas señales esperanzadoras en las cifras.

Pero “en la puerta del horno se quema el pan”, el triunfalismo y la autocomplacencia pueden ser muy malas consejeras, tal como ya hemos visto dolorosamente con la reciente explosión de casos que echaron por tierra a la “nueva normalidad” y el “plan retorno”. 

No queremos mencionar la frase “nuevo aumento de casos”, cuando aún está funcionando la herramienta más eficaz que pueda ayudar a evitarlo.