A prueba de pacatos: Antofagastina cuenta por qué decidió abortar

“Ninguno de los ‘pro vida’ iba a apechugar con la guagua”, cuenta una universitaria antofagastina de 21 años que nos abrió las puertas de su intimidad y confesó su historia.
[dropcap]E[/dropcap]ra la mañana de un miércoles cuando Fernanda -nombre que usaremos para la protagonista de esta nota- confirmó aquello que temía, pero no quería afrontar. El test de embarazo marcó positivo.

Esperaba un hijo de aquel que un par de semanas antes aprovechó el exceso de alcohol para abusar de ella.

Inmediatamente, esta universitaria de 21 años, recordó las horas después de esa noche, cuando junto con la resaca, llena de vergüenza, no se atrevió a relatar su historia y pedir la anticoncepción de emergencia en el Hospital Regional de Antofagasta. Tampoco lo hizo en las farmacias.

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Tenía que sacar un bono y no tenía plata…al final pensé que estaba haciendo mucho problema, que a lo mejor no había riesgo”, cuenta.

Así se inició uno más de los miles de embarazos no deseados en uno de los 6 países del mundo, junto a El Vaticano, Malta, El Salvador, Nicaragua y República Dominicana, que obliga a todas las mujeres a tener hijos, aunque sea contra su voluntad, el feto tenga malformaciones, ponga en riesgo su vida o incluso, que se trate de una violación.

En este último caso, se privilegia la libertad del violador para engendrar hijos, en lugar del derecho de la mujer a decidir en su propio cuerpo.

No obstante, su decisión ya estaba tomada. No quería ser madre y se realizaría un aborto en forma clandestina.

Reunió el poco dinero que le había pagado una conocida tienda de retail y decidió comprar por internet la Misoprostol, píldora que puede utilizarse para interrumpir un embarazo en forma doméstica. Contactó a una mujer de Concepción que aseguró tener la pastilla abortiva y sin pensarlo demasiado, depositó 200 mil pesos en su cuenta. Un par de días más tarde recibió el esperado sobre, pero al abrirlo pudo comprobar aterrada que en lugar de píldoras, solo había papel.

El mundo se me vino abajo. Seguía embarazada contra mi voluntad y más encima perdí mi dinero. Todo porque un grupo de hombres pacatos prohíben que se interrumpan los embarazos”, dice ahora con rabia.

ABORTOS CLANDESTINOS

Su caso dista de ser único. Según aproximaciones de Corporación Humanas de 2010, en el país se practican cada año entre 120 y 160 mil abortos que ponen en riesgo la vida de las mujeres. Ello sin contar con la extensa red de estafadores que aprovechan la desesperación de las mujeres, para sumar a su calvario la pérdida de su dinero.

Una situación por la que en opinión de la Directora Regional del Sernam, Marianne San Francisco Cerezo, el país necesita escuchar las opiniones de la sociedad en temas como es la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo en caso de que la vida de la madre esté en peligro, por violación o inviabilidad del feto.

Tal como lo señaló la Presidenta de la República, Michelle Bachelet Jeria, en su discurso del pasado 21 de mayo, nuestra posición es apoyar esta iniciativa a través de un diálogo que sea el resultado de una sociedad democrática y que a su vez sea capaz de debatir con madurez respetando todas las opiniones”, afirmó la titular del Sernam.

Puntualizó que la iniciativa responde no a normalizar algo que no existe, sino que en despenalizar un delito, ya que “en Chile el aborto terapéutico estuvo regulado en el Código Sanitario entre 1931 y 1989, hasta poco antes de terminar la dictadura militar”.

SE INICIA EL DEBATE

Al respecto, ya se han expresado diferentes posturas sobre este tema, tras el anuncio presidencial. A nivel regional, los sectores conservadores expresaron de plano su rechazo a la medida, como es el caso de los Diputados Ward y Núñez. La Parlamentaria de Renovación Nacional, indicó que su postura está por “defender el derecho a la vida delque está por nacer”.

En tanto, otras figuras de la política regional respaldan que las mujeres puedan interrumpir el embarazo, como es el caso de la Presidenta Regional del Partido Socialista, Andrea Merino, quien indicó que la despenalización del aborto “no obliga a quienes no deseen atravesar por este procedimiento a utilizarlo, pero sí abre la posibilidad de que las mujeres que legítimamente decidan no continuar con el embarazo en caso de riesgo para su vida, inviabilidad del feto o violación  tengan garantizada su seguridad y su salud”.

Asimismo, pidió legislar sobre la realidad y no sobre un ideal no existente, ya que en la práctica no cumplen. “Recordemos el caso del divorcio, la derecha chilena también se oponía ante la opinión pública, pero tras bambalinas financiaban nulidades ilegales, y hoy veamos cuantos se han divorciado”, expresa.

Una situación que también hace mucho sentido para Fernanda.

Todo el mundo sabe que las mujeres de más recursos abortan sin problemas en el extranjero”, explica.

Y precisamente del extranjero llegó la solución a su problema. Se contactó con una agrupación feminista que tiene a disposición libre y gratuita, un manual para abortar con misoprostol.

Con ese conocimiento científico en mano -que en Chile se censura debido a trabas religiosas- y la ayuda de una amiga que viajó a Perú y compró la píldora abortiva, pudo salir airosa de la traumática experiencia.

Fueron tres dosis de cuatro pastillas y entonces me bajó la regla. No fue nada agradable, pero tampoco se parece a las fotos terribles que los grupos religiosos ponen a circular en internet. No me sentí mal, ya que tengo muy clara la diferencia entre un grupo de células y un ser humano. Ninguno de los señores “pro vida” iba a apechugar con la guagua”, nos cuenta esta joven antofagastina.

Otras, sin embargo, no tienen la misma suerte.  Según datos de la Defensoría Penal Pública, en el 2012 se registraron cuatro causas tramitadas por aborto consentido en Antofagasta y seis en Calama; en tanto que el año pasado entraron a este organismo dos causas en Antofagasta y uno en Calama. Este año la capital regional reporta un caso.

Se trata de mujeres que utilizaron otros métodos para interrumpir sus embarazos, mucho más invasivos y realizados sin supervisión médica, situación que junto con poner en riesgo sus vidas, permitió además que se les pudiera detectar y perseguir, por lo que hoy enfrentan a la justicia.

Mientras tanto, esta misma noche otra mujer será violada o abusada, en las farmacias se seguirán vendiendo nuevos test de embarazos, varios de ellos terminarán marcando positivo. Un nuevo ciclo acaba de comenzar.

Publicado en El Diario de Antofagasta, El Diario de Calama El Diario de Tocopilla. Edición 2, Junio-Julio 2014