Grafeno: El material que amenaza el futuro del cobre chileno

Este nuevo material sintetizado a partir del grafito, se ha transformado en una revolución tecnológica que algunos científicos comparan incluso con la invención del plástico, la electricidad o internet. Experto de la UA advierte: “No podemos quedarnos inmóvil frente a una amenaza que tarde o temprano vendrá”.

Entre las múltiples aplicaciones del grafeno, podría estar el hacer realidad el sueño futurista de las pantallas electrónicas transparentes y flexibles.

Tal como aconteció con la invención del salitre sintético, que terminó con el boom del nitrato del Desierto de Atacama, motor de la economía nacional en el siglo XIX, la historia podría repetirse para Chile, esta vez con el cobre.

No se trata de la peor pesadilla para un país monoproductor como el nuestro, sino un escenario que parece cada vez más cercano ante las últimas propiedades descubiertas en el Grafeno, sustancia formada por carbono puro y sintetizada del grafito, cuyas especiales características físicas lo proponen como una alternativa al cobre, lo cual tendría un gran impacto en los países productores de ese metal.

De hecho sus usos ya comienzan a diversificarse especialmente en el ámbito de la electrónica y precisamente por sus revolucionarios descubrimientos sobre este material, Andre Geim y a Konstantin Novoselov recibieron el Premio Nobel de Física el año 2010.

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El Doctor Herman Ochoa (PrensaUA)

¿Qué tan real es esta amenaza?

El Doctor Herman Ochoa, director del Centro de Ingeniería y Tecnología de los Materiales de la Universidad de Antofagasta, CITMUA, aclara al portal de noticias de esa casa de estudios superiores que “si bien el descubrimiento y desarrollo en los prototipos iniciales manifiestan un gran avance científico en lo tecnológico, deben generarse también los procesos para llevarlos a cabo a gran escala, cosa que no se vislumbra dentro de los próximos 5 años,  incluso si se llegase a inventar tal hecho, estaríamos hablando de por lo menos 10 a 15 años más”.

Pero más allá de que en el presente el cobre seguirá reinando en la electrónica en el corto y mediano plazo, el académico es enfático para señalar que las cartas están echadas. “Concordamos con nuestros pares en que además del cobre, muchos otros elementos y productos serían afectados por el desarrollo del grafeno”.

No obstante el dificil panorama que podría generarse en el país de verse amenazado el precio del cobre, el Doctor Ochoa explica que es posible minimizar los efectos.  “No podemos quedarnos inmóvil frente a una amenaza que tarde o temprano vendrá, una de las sugerencias es que como zona productora de cobre deberíamos  generar espacios para el estudio y desarrollo de estos nuevos materiales. Además, debemos ampliar la manufactura para que el cobre sea más competitivo”.

“Son varios los sectores que deberían ponerse a trabajar seriamente para desarrollar investigación,  tecnología e innovación que ponga a Chile en el nivel competitivo, tal como lo hacen nuestros vecinos, como Brasil o Argentina”, concluye.

El paralelo del salitre y el cobre

Tanto el cobre como el salitre poseen diferentes puntos en común en la historia de Chile, principalmente por el poco aprovechamiento del país en lo que respecta a sus riquezas, hasta que luego surgen nuevos materiales que los reemplazan.  Entre 1830 y 1930 Chile contó prácticamente con el monopolio del salitre, pero la mayor parte de sus utilidades quedaron en  manos de inversionistas ingleses. En 1930 se produjo la decadencia en la producción del salitre, ante la invención del salitre sintético por parte de los alemanes y la crisis económica mundial de 1939, cayendo las exportaciones en un 90%.

El año 1971 el salitre fue nacionalizado en conjunto con el cobre, pero luego estos recursos fueron privatizados durante el régimen militar mediante la entrega de concesiones. En la actualidad la ex Sociedad Química Minera de Chile, SQM, es prácticamente la única empresa que extrae salitre. Por su parte el cobre es explotado en su mayoría por empresas privadas, tanto de capitales chilenos como extranjeros.