Un avance significativo registra el proyecto del primer crematorio público del norte del país, ubicado en el Cementerio General, tras el arribo de los dos hornos destinados a su funcionamiento. La emblemática iniciativa, financiada íntegramente con recursos de la Municipalidad de Antofagasta, ya supera el 80% de avance en su ejecución global y entra firmemente en su etapa de finalización, proyectando el inicio de sus operaciones para la segunda quincena de agosto de este año.
Con una inversión superior a los 3 mil 445 millones de pesos, la nueva obra civil busca ofrecer un servicio accesible para toda la comunidad. El diseño arquitectónico contempla una moderna infraestructura que incluye un salón de ceremonias, oficinas administrativas, salas de refrigeración, preparación, tratamiento y cremación, además de camarines, bodegas, sistemas de suministro de gas y un grupo electrógeno. El recinto sumará también estacionamientos, terrazas mirador y un columbario con 286 nichos destinados al resguardo de ánforas.
El alcalde de Antofagasta valoró el estado actual de los trabajos, destacando que prácticamente todas las obras civiles se encuentran en su fase de término y que las cámaras frigoríficas ya están plenamente instaladas. La máxima autoridad comunal enfatizó que las faenas se han desarrollado bajo estricto cumplimiento de los plazos y presupuestos establecidos, asegurando que muy pronto la comuna contará con una política pública inédita que estará al alcance de todos los vecinos.
Por su parte, el administrador del camposanto, Miguel Ángel Jiménez, señaló que la incorporación de estos equipos de última generación constituye el corazón de este proyecto. El profesional destacó que los nuevos hornos cumplen con los más exigentes estándares internacionales de operación y cuidado medioambiental, equivalentes a las normativas vigentes en los Estados Unidos y la Unión Europea, garantizando un servicio de alto nivel para la Región de Antofagasta.
A la par con la construcción del crematorio, el Cementerio General ha implementado mejoras tecnológicas y operativas para optimizar el resguardo de sus dependencias. Dentro de un plan piloto para cubrir eficientemente las 19 hectáreas del recinto, el personal de seguridad incorporó dos bicicletas eléctricas de vigilancia y un circuito inicial de seis cámaras de televigilancia para detectar delitos e incivilidades, sistema que se proyecta ampliar próximamente a un total de 16 dispositivos de seguridad.