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Opinión

¿Qué hacemos con los extranjeros?

Por • Miércoles 27 de Marzo del 2013

En Antofagasta algunas personas asocian actos delictuales al color de piel o país de origen. (Rodrigo Ramos)

“Mi hijo no nació para morir en el mar. Ningún dios le castigó, ninguna maldición le obliga a ser esclavo. A mi hijo lo mata cada tarde una forma de entender el mundo, una manera criminal de gobernar en la que el ser humano no es lo prioritario, porque el hombre aun no cotiza en bolsa…”
Fragmento del poema Nuestros hijos, Pilar del Río

Es conocida ya la situación de la inmigración en nuestra ciudad, un fenómeno que ha existido siempre  y que  hoy se ve aumentado por las transformaciones sociales, económicas y políticas que nuestro país esta viviendo, en este sentido y hace un tiempo que los empresarios agrícolas mostraron un particular interés por esta situación.

El empresario Francisco Javier Errázuriz solicitó incrementar la captación de mano de obra extranjera para sus empresas en una carta fechada el 19 de mayo del 2011 y  dirigida a Carmen Daneri, jefa del Departamento de Extranjería y Migraciones de esa fecha en ella afirma que para el funcionamiento de sus empresas agropecuarias, frutícolas y vitivinícolas le es necesario traer y “capacitar” a por lo menos 500 trabajadores adicionales, advirtiendo que en la época peak necesitaría a mil mas [1]. Lo particular de esta situación hace referencia a la visión que sobre este tema al parecer se tiene, abiertas hoy las fronteras, es de toda lógica comenzar a preguntarse ¿ cómo afrontar este fenómeno?  ¿ qué políticas públicas son las mas adecuadas para el mismo?.

Sin embargo, nuestro país se encuentra un tanto retrasado en el debate. Para un sector del empresariado, según palabras de Errázuriz, la relación con los extranjeros y las políticas migratorias que adopte Chile se deben ajustar a las lógicas del mercado,  en suma, el extranjero es servil principalmente a los intereses productivos, y aleatoriamente se pueda hablar del intercambio cultural.

Esa lógica me parece un poco peligrosa, porque en ella subyace la versión del hombre como medio mas que como un fin en si mismo, olvidando que el aporte migratorio se manifiesta principalmente en aspectos no cuantitativos, que dicen relación con la historia y visión de país que se tenga, no es posible centrar todo el debate y lo “prioritario” de las políticas a un ajuste de números y cifras financieras. Ese Chile no es precisamente el que albergó a refugiados españoles por allá en la época de Neruda, dejando a un segundo plano el aporte cultural que hacen los inmigrantes.

Chile históricamente ha sido beneficiado por extranjeros de la categoría de Andrés Bello, Domingo Faustino Sarmiento, Claudio Gay, Sommerscales y tantos otros. Pero no sólo las figuras más destacadas hacen un aporte al país que los acoge sino que también los más sencillos a través de diversos productos de sus culturas originarias, los que sirven a un pluriculturalismo que enriquece.

No obstante, la multiculturalidad es un tema sobre el cual existen discrepancias ( tanto desde la iusfilosofía como del Derecho Constitucional)[2] . Esta falta de visión (políticas públicas en materia de migración) se ve reflejada también en el derecho,  con bastante particularidad el gobierno de turno presento una reforma a la ley Nº 18.216 sobre medidas alternativas a la pena privativa de libertad, modificación actualmente vigente. Esta reforma  se basó en el proyecto enviado por la presidenta Bachelet el año 2008  para regular uno de sus pilares centrales en la “lucha” contra la delincuencia. En ese conjunto de modificaciones, el actual gobierno presentó la indicación para crear la expulsión como sustitución de la pena privativa de libertad impuesta a un extranjero no residente legalmente en Chile.

En efecto, el artículo 35 de la indicación faculta al Tribunal para que, al dictar una condena respecto de un extranjero que no resida legalmente en el país, pueda disponer su expulsión, siempre que aquella haya sido a una pena de cinco años –o inferior-, y salvo que el extranjero acredite tener arraigo familiar o social o que desarrolle un trabajo remunerado.

Asimismo, el proyecto incluye la obligación de citar al Ministerio del Interior para que se pronuncie respecto de la expulsión y, por último, dispone que si se decreta la expulsión el sujeto deberá quedar privado de libertad –sin decir cuánto tiempo- hasta que la expulsión se materialice.  ¿Cuál es el objetivo de esta reforma? ¿ por qué es aplicable a los extranjeros y no a los chilenos? Al parecer, la visión se encamina a descongestionar la cárcel y no asumir la responsabilidad  social- política que se tiene, sobretodo en materia de inserción,  es más fácil expulsar, que aplicar programas de integración a la comunidad, con ello se ahorra dinero y tiempo el Estado.

En este sentido autores de la especialidad han efectuado duras criticas a la normativa [3], por la precisión de este escrito escapa señalar con más detalle esta materia, pero sin duda,  la estigmatización que los medios están realizando en torno al extranjero comienza hacer luces, proceso en el cual muchas veces como ciudadanos realizamos.

El problema de estas dos visiones da muestra de la deuda que mantenemos sobre este tema, dejando que “ la temperatura del momento” o las meras circunstancias condicionen las políticas. No cabe duda que el fenómeno de la migración es complejo, nuestra ciudad da muestra día a día de ello. Para nadie es desconocido la lamentable condición en que muchos aguardan a las afueras de las oficinas de calle Washington , temas que abre opiniones en todos los sentidos. Lo peligroso es cuando sin mayor sutileza se olvidan principios y derechos de índole humanitaria,  en donde por un lado, dudo que se oriente a concebir la visión de Errázuriz del “ extranjero como medio”;  ni en la segunda  en donde no sabemos que hacer con “ el extranjero delincuente”. En ambos subyace el peligro del estigma, que solo acaba por generalizar y agobiar las precarias medidas que Chile intenta adoptar en estas materias.

Sinceramente espero que la clase política en general este a la altura de este fenómeno y comience a discutir en serio, desde mejorar la oficina de calle Washington hasta reformas estructurales al sistema, es necesario qué como país adoptemos una clara visión a la pregunta ¿ qué relación queremos con los ciudadanos y ciudadanas de otro país?

En estos momentos me pregunto ¿Qué será mas contradictorio para este país gala de su camino constante al progreso?  Las largas filas de la mañana o una normativa sobre inmigración que data de 1975 y que aún no se reforma. Hace falta una discusión  en serio y acorde con los tratados internacionales y los derechos humanos,  porque al final como dice Bacon, El hombre que se muestre solícito y cortés con un extranjero demuestra que es ciudadano del mundo. En algún momento todos y todas  hemos sido con nuestra mochila, ciudadanos del mundo.

 


[1] Ver en línea Torre, Verónica  “ las presiones de los empresarios agrícolas por abrir las fronteras a trabajadores extranjeros”  [ciperchile.cl] reportajes de investigación.

[2] Texto  “Políticas Migratorias” , Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, Departamento de  Estudios, Extensión y Publicaciones, AÑO XI, No 257SANTIAGO DE CHILE JULIO DE 2001

[3] Castillo Val, Ignacio,  “La expulsión de los extranjeros, un camino equivocado”, Centro de estudios de Derecho Penal de la Universidad de Talca.

 

Isabella Bravo Pérez

Escrito por:

Isabella Bravo Pérez.

Estudiante tesista Facultad de Ciencias Jurídicas, Universidad de Antofagasta. Secretaria de finanzas CED 2007 Secretaria de cultura FEUA 2009 Miembro comisión de financiamiento 2011, vocera mesa de trabajo FEUA y delegada CONFECH 2011 Ayudante de Introducción a la Filosofía 2007 , Derecho Procesal I e Historia del Derecho 2008, Derecho Constitucional I 2011 Columnista El Diario de Antofagasta.

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