Una dramática e indignante situación quedó al descubierto en el sector del campamento La Chimba, en el extremo norte de Antofagasta, tras confirmarse el fallecimiento y abandono de múltiples mascotas atrapadas entre los escombros de las recientes demoliciones administrativas. El complejo escenario motivó la concurrencia urgente de diversas agrupaciones de rescate y voluntarios de la sociedad civil, quienes se desplegaron en terreno con el propósito de socorrer, alimentar y evacuar a los animales que deambulaban en precarias condiciones entre las ruinas del sector industrializado. Ante la gravedad de los hechos y las desgarradoras escenas denunciadas por la comunidad, la Delegación Presidencial Regional (DPR) determinó paralizar de manera inmediata los trabajos de remoción de materiales pesados para dar prioridad a las labores de salvataje.
El llamado de alerta en terreno por parte del diputado Sebastián Videla, apuntó a la necesidad imperiosa de coordinar los operativos institucionales no solo desde una perspectiva material o de orden público, sino resguardando de forma prioritaria la integridad y bienestar de la fauna doméstica que habita en las zonas afectadas.
Del mismo modo, el parlamentario agradeció el giro en la disposición de las autoridades y de Carabineros de Chile para facilitar las inspecciones en el cuadrante, logrando además canalizar la entrega de elementos de protección personal y asistencia veterinaria de emergencia para los caninos y felinos damnificados. De esta manera, el voluntariado civil ha logrado mitigar los efectos de una jornada catalogada por los vecinos del norte como una de las más tristes en materia de tenencia responsable.
Frente a la desprotección jurídica que evidenció este procedimiento en las tomas de Antofagasta, Videla anunció el próximo ingreso de un proyecto de ley al Congreso Nacional que busque regular con carácter de obligatoriedad el tratamiento de animales en contextos de desalojos habitacionales. La iniciativa legislativa pretende instaurar un protocolo técnico y estandarizado que obligue a las reparticiones del Estado a realizar censos y evacuaciones previas de mascotas antes de hacer ingresar la maquinaria pesada a los terrenos fiscales. El objetivo apunta a garantizar que las futuras intervenciones territoriales en el borde o sector alto resguarden el bienestar de toda la ciudadanía y sus seres sintientes de forma digna y colaborativa.